La verdadera camada que empezará a ganar antes que la primera Nueva Generación.


La idea de no contar con el Big 3 no es tan lejana. Y el sueño de verano de la ATP de reemplazar a tres de los mejores jugadores de la historia fácilmente es simplemente eso, un sueño.

Para ser el mejor, hay que ganarle a los mejores. No solo ganarles, sino vencerlos en los torneos grandes y si es posible en las finales. Hasta entonces todos son intentos publicitarios de inmortalizar personas de carne y hueso para convertirlos en héroes por un día.

Danill Medvedev es el único que parece haber podido escapar hasta el día de hoy del domo que cubre al top 10, alcanzando la segunda posición del ranking esta semana. Pero casi sin querer una nueva generación de chicos comienza a irrumpir en el circuito, queriendo darle un salto evolutivo a la muy beneficiada NextGen. Combinando una gran adaptabilidad a la velocidad, pero utilizando muchas recetas tácticas del pasado.

Al día de hoy, solamente Sebastian Korda y Jannik Sinner han llegado al Top 100. Juan Manuel Cerúndolo, junto con el italiano, son los únicos que han obtenido por lo menos un título. Pero no tardarán en sumarse nombres como Carlos Alcaraz, Lorenzo Musetti,  Brandon Nakashima o Jurij Rodionov, entre otros.

Todavía flojos de papeles en los torneos grandes, las figuras de la Next Gen no han tenido títulos en los Grand Slams y eso pareciera ser su sentencia de muerte. Los nuevos talentos del circuito se alimentan de inseguridades de una generación que todavía no tuvo las agallas de destronar al Big 3. 

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