Fue este marzo, de 2019, al borde del llanto, Andy Murray anunciaba que ya no podía más y que no sabía siquiera si podría prepararse para despedirse del tenis profesional en Wimbledon.


Pero los vientos cambian, en direcciones, en intensidad. Y fue así, muy de a poco, el temperamental escocés comenzó a acercarse a las canchas. Primero en dobles, luego en un Challenger en la academia de Rafa Nadal en singles.

Tras derrotar por 3-6 6-4 y 6-4 a Stan Wawrinka hoy volvió a gritar campeón en Amberes.

El título número 46 de una leyenda viviente del tenis, ex miembro del Big Four ¿Ex?

El huracán escocés está tomando impulso y el tenis llora. Llora de alegría.


Come on Andyyyyyyyyyyyy