Los próximos dos Top-100 argentinos jugarán con otra bandera.


Era inevitable. Las dificultades económicas que atraviesa el país y la necesidad de talentos de naciones con grandes estructuras son la conjunción justa para que algunos jugadores nacionales decidan utilizar su doble ciudadanía y competir para otras federaciones. Pero por primera vez en la historia estaremos en presencia de algo único. La idea de que posiblemente dos de los próximos Top-100 argentinos jueguen para Italia. Estos son los casos de Luciano Darderi y Franco Agamenone. Dos historias distintas, pero no por ello menos dolorosas para el tenis argentino.

Luciano Darderi, es oriundo de Villa Gessell, tiene 20 años, y es miembro de una camada prolífica del tenis nacional; comparte generación con jugadores como: Román Burruchaga, Bautista Torres, Valerio Aboian, entre otros. Desde pequeño alternó sus temporadas tenísticas entre Buenos Aires e Italia. Actualmente es #107 del ranking de dobles y #172 en singles. Es el mejor argentino en el ranking nacido en el año 2002. Conducido por su padre, Luciano supo destacarse en categorías juveniles, y la AAT, mantuvo un dialogo fluido con el jugador. Posiblemente para mantenerlo “cerca”.

Luciano Darderi

El caso de Franco Agamenone es diferente. Con 29 años, está atravesando su primavera tenística, llegando a las semifinales del torneo de Umag la pasada semana. Desde hace unos años decidió jugar por Italia.  “Lamentablemente en este momento Argentina no está viviendo una buena situación económica. Esta fue la razón más importante por la que me trasladé a Italia”, declaró Franco. De ser un prominente junior a los 14 años, pasó a ser ignorado por la dirigencia de la AAT, posiblemente hasta la semana de Umag.

La AAT cuenta con un programa de apoyo de parte del ENARD, que funciona bien para las edades juveniles. Pero no existe apoyo, ni ningún sistema donde el jugador pueda ser contenido al momento de afrontar su carrera profesional. La deuda pendiente, será quizás, generar un sistema que permita que parte de las ganancias de los jugadores que integran el programa, se deriven directamente a un fondo de apoyo para futuras promesas. Hasta ahora, ni siquiera hay ideas. Mientras tanto los nuestros juegan para Italia.