La australiana de 23 años culminó una temporada de ensueño en la WTA.


En épocas en donde la igualdad de género todavía es un tesoro preciado para muchas, la australiana Ashleigh Barty ha entrado en las vitrinas del tenis no solo por haber cerrado el 2019 ganando el Torneo de Maestras de Shenzhen ante Elina Svitolina, sino que además, por haberse quedado con el mayor premio monetario en la historia del deporte blanco.

Las WTA Finals han superado todos los récords en ese sentido al otorgarle a la campeona en singles la suma de 4.42 millones de dólares, un número que supera ampliamente a su homologo masculino, las ATP Finals, quien espera a su ganador con 2.7 millones. Ni siquiera los Grand Slams otorgan un premio de tal calibre. En un terreno en donde la igualdad en premios la comenzó a implantar el US Open allá por 1973, lo logrado por Barty, que además conserva el N°1 del mundo hasta el próximo año, ya es un hito.

Una de las causas que motivó el cambio de sede del certamen (de Singapur a China) fue justamente el aliciente económico. Es más, el premio de la australiana hubiera sido más grande si culminaba invicta el torneo. La anterior marca la habían impuesto Rafael Nadal y Bianca Andreescu, que gracias a sus consagraciones en el Abierto de los Estados Unidos 2019, habían embolsado la hasta ese momento cifra récord de 3.850.000 dólares. Quedaron bastante lejos esos números ahora.

Foto principal: Tennis365