En el mejor momento de su vida deportiva y durante la serie entre Argentina y Brasil por los play offs de la Billie Jean King Cup, la paulista se explayó sobre su manera de encarar los partidos luego de experiencias difíciles como las cuatro cirugías y la suspensión de más de un año por doping.


Beatriz Haddad Maia cerró la temporada en el puesto 15 en singles y 13 en dobles en el escalafón mundial de la WTA. Elevó su techo en el circuito a poco menos de dos años de regresar al circuito -sin ranking-. El 23 de julio de 2019, la Federación Internacional de Tenis (ITF) informó que la brasileña había sido provisionalmente suspendida por habérsele encontrado dos anabolizantes prohibidos en una muestra de orina. Su caso fue analizado en la Agencia Mundial de Antidopaje (AMA) y así se descubrió sus inocencia. Por ello, en mayo del 2020 ya estaba habilitada para volver a las canchas.

Sin embargo, en ese entonces el tenis estaba parado por la pandemia del COVID-19. Por ello, Haddad Maia jugó y ganó su primer torneo profesional recién en agosto, en el W25 de Montemor-O-Novo. Este proceso y las diferentes lesiones fueron las lecciones más grandes de su carrera: “Pasé muchos momentos duros en mi carrera. Tengo cuatro cirugías, más de un año afuera por suspensión. Tuve de todo. Si fuera una persona negativa seguramente no estuviera jugando al tenis. Me tuve que levantar muchas veces. ‘Resiliencia’ es la palabra que me ayuda e intento eso desde el primero hasta el último punto”, explica la zurda, que sufrió distintos problemas en la espalda y en el hombro.

Este 2022 fue el año de explosión de la brasileña, tanto en singles como en dobles. En individuales llegó a la final del WTA 1000 de Toronto (NdR: cayó ante Simona Halep por 3-6, 6-2, 6-3) y sorprendió con dos títulos seguidos sobre césped en Nottingham y Birmingham, derrotando a jugadoras como Maria Sakkari (5° en aquel entonces), Petra Kvitova (31°) o la propia Halep (20°): “Trabajé mucho con mi entrenador para buscar la pelota, jugar más abajo que es muy bueno para el pasto. También, las expectativas en césped están muy bajas. Estuve siempre resiliente y tratando de mejorar”.

En la mayoría de los torneos de duplas, su compañera fue la kazaja Anna Danilina. La final en el Abierto de Australia y en el WTA 1000 de Guadalajara las catapultó, entre otras actuaciones, en las Finales de Fort Worth, Texas: “Es increíble estar en un lugar donde están las ocho mejores parejas del mundo. Cuando empecé con Anna no esperaba ni desde el principio llegar a una final de Grand Slam. Es la vida: a veces agarramos oportunidades y dejamos todo para que se dé ese sueño. Ella y yo lo vivimos con mucho amor y cariño, trabajamos muy duro”, reconoce la zurda, que igualmente no se quedó conforme con su nivel en el Torneo de Maestras (no superaron el round robin tras cosechar un triunfo y dos derrotas).

A pesar de tener una base en polvo de ladrillo, su juego se amolda de manera perfecta a las superficies rápidas. Césped, cemento al aire libre o bajo techo. Según explica, Sudamérica tiene una cuenta pendiente a la hora de formar jugadoras en este tipo de canchas, pero recalca que no es una tarea sencilla: “Es muy difícil comparar sudamericanos con europeos o norteamericanos. Una checa, por ejemplo, crece en una cancha dura in-door y desde los 13 años se enfrenta a Kvitova, Siniakova, Siniakova, Pliskova, Muchova. Son muchas jugadoras de ese ambiente. Se ponen agresivas por naturaleza. Están en un nivel de competencia desde muy jóvenes y tienen torneos cerca de casa; pueden viajar en un tren y volver. No es solamente la superficie pero sí, es algo que hay que mejorar junto a otras cosas. Me encanta ver a las otras sudamericanas mejorando su tenis”.

Actual referente del tenis sudamericano, la jugadora de 26 años no ocultó que la Billie Jean King Cup, en este caso los Play Offs, le generan otro tipo de sensaciones: “Me sentí muy presionada y muy nerviosa, no voy a mentir, pero estoy muy contenta por cómo manejé mis emociones. Intenté seguir siempre el plan que había preparado con mi equipo”, admite, después de derrotar por 6-1, 6-3 a Nadia Podoroska en el primer punto de la serie, su último evento de la temporada. Estableciendo un claro paso a paso, y un punto a punto en cada uno de sus partidos, se pone metas altas para lo que viene: “Estar en el singles de las Finals es mi sueño”.

Foto portada: Omar Rasjido / AAT Tenis

 

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