El francés padece los inconvenientes secundarios de la aplicación de la vacuna contra el coronavirus.


En momentos donde ya se habla de un quizás, esperado fin para la pandemia del coronavirus (los especialistas vaticininan la fecha para mediados de 2022), aún hay personas que más allá de sufrir por la enfermedad, también tienen que lidiar con daños colaterales que las mismas inoculaciones generan. A sabiendas de que la vacunación masiva es altamente efectiva para inmunizar a la población y producir la inmunidad de rebaño, hay casos como el de Jeremy Chardy que padecen a destajo las reacciones adversas a las inyecciones.

Según cuenta L’ Equipe, el francés de 34 años está luchando con un daño colateral que le produjo la aplicación de la vacuna Pfizer. “Desde que me vacuné que tengo este problema, no se que es. Es un dolor violento en todo el cuerpo que no me permite entrenar y jugar. Fui a ver a dos médicos y me dijeron que me tengo que hacer más pruebas. Ahora lo que más quiero es cuidarme, estar afuera del circuito y asegurarme que no tenga inconvenientes en el futuro. No se cuando acabará esto y tampoco se cuando volveré a jugar“, aseguró el galo, quien se inoculó entre la disputa de los Juegos Olímpicos y el US Open

En vistas a su ya elevada edad y la cantidad de años que le qiedan como profesional, la opción del retiro para Chardy no se ve tan lejana según él: “Soy consiente que no tengo 10 años más para seguir jugando. En febrero cumpliré 35, y aunque sea negativo decir esto, es la primera vez que pienso que la próxima temporada podría ser la última. Ahora me arrepiento de haberme vacunado“.

Recordemos aue los organismos que rigen el tenis mundial no obligan a los y las jugadoras a vacunarse, sino que corre por cuenta de ellos mismos.

Foto principal: ATP