¿Cuándo vamos a aprender?

¿Cuándo vamos a aprender?
La ilusión siempre está. Pensamos que alguna vez el comportamiento del público argentino que asiste a ver a su equipo de Copa Davis, va a cambiar. Pero eso no sucedió. Los insultos a Fognini durante varios pasajes de la serie fueron protagonistas entre punto y punto.

Hasta Maradona, que siempre fue criticado por sus expresiones y gesticulaciones, se comportó como corresponde ante el complicado escenario que se presentó.
Pero otros no. Otros aún creen que para ayudar a los jugadores que representan al conjunto nacional, se debe faltarle el respeto al rival.

Intentó cambiarlo Carlos Berlocq, durante su partido de dobles, cuando le pidió a la gente que deje de prestarle atención a sus rivales, y se dediquen a alentarlos a ellos, pero no hubo caso. El héroe para muchos (tras el triunfazo ante Lorenzi) tampoco pudo doblegar la mediocridad tribunera.

Se vio pocas veces que un equipo se tenga que ir custodiado de una cancha de tenis. La última en la que sucedió algo similar (aunque mucho más grave) fue la que enfrentó a Chile con Argentina en el año 2000. La famosa serie de los “sillazos”. Hoy se volvió a repetir esa imagen en Parque Sarmiento.

Hoy tenemos un equipo. Un conjunto que logró lo que todo el tenis argentino buscó por más de 60 años: Ser campeón del mundo. En esta última serie, frente a Italia, dejaron absolutamente todo. Fueron los únicos que pusieron nuestra bandera bien en alto en Parque Sarmiento.

Hoy Argentina está en repechaje. Los espectadores que aún no entienden de que se trata la deportividad, y de lo que es el tenis, directamente se fueron al descenso. Pero queremos seguir siendo soñadores, y que esta realidad cambie. No nos acostumbremos a la mediocridad, por favor.

 

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