La travesía de BATennis a Tandil y el encuentro con el N°1 del tenis adaptado mundial.


El Posta Natural nos da la bienvenida, muy cordial por cierto. Acorde con las expectativas del viaje, la combi atraviesa campos extensos de hectáreas sin horizontes en su trayectoria de la caótica Buenos Aires a la casi silenciosa Tandil. Sin señal en los teléfonos, el sueño lógico de los madrugadores y los juegos de adivinanzas interminables hacen que el tiempo de ruta se reduzca casi imperceptiblemente.

El destino es el encuentro con Gustavo Fernandez y todo lo que hay detrás de él. Los residentes de la zonas aledañas al hotel y de toda la ciudad famosa por sus sierras, dieron forma a la multitud que se esperaba que vaya a agasajar al N° 1 del mundo. El tenis lo acobijó desde los 6 años y gracias a mamá Nancy, papá Gustavo (el auténtico “Lobo”), su hermano Juan Manuel, la abuela Ana y su novia Florencia, amoldó un espíritu que desde que tuvo que valerse con la silla de ruedas supo como dar vuelta la página, gracias al humor y a la siempre sana compañía emocional. Ese temple para sobrellevar la situación por la que muchos atraviesan fue el trampolín necesario para la construcción de todo lo que vino después.

Gustavo Fernandez dando una clínica exhibición en Tandil.

Gusti hace su entrada al complejo tenístico del Posta Natural, bajando por un sendero acobijado por en el inmenso paisaje que lo rodea. Los niños lo ven, los niños ven a un héroe, se agolpan, lo saludan, lo felicitan. Él atribuye el gesto. Los grandes aplauden con admiración, las fotos y las selfies son constantes. Gustavo disfruta del momento. Verlo entrenar en persona, sin el filtro de las cámaras, es hipnótico. Es completo. Sus golpes hacen daño y por más que sea una exhibición, imaginamos esos duelos clásicos con Shingo en nuestras retinas y esas ganas de competir innatas. Es maravilloso. La gente se asombra. Las personas que lo acompañan en cada periplo por el mundo, encabezadas por Fernando San Martín, están relajados, ya acostumbrados a ver el potencial de su pupilo de cerca y en escenarios de gran envergadura como Melbourne, París, Londres o Nueva York.

Promediando la tarde, el protocolo de los organizadores marca los pasos a seguir. La conferencia de prensa abre los frentes para que el publico conozca el otro costado de Gustavo. Sus comienzos, sus sacrificios, el apoyo de la familia y sus seres queridos, los mensajes de superación que él más que nadie puede describir. Ese es un lugar privilegiado. El embajador de Nativa Seguros también es embajador de las ilusiones y de las vivencias que sirven de inspiración para los miles de soñadores con capacidades diferentes. Todos tenemos capacidades, no existen las discapacidades. Cada uno sabe y tiene el poder para hacerlas suyas, haciendo desaparecer las limitaciones. El Lobito cada vez que entra a dar la vida en una cancha, renueva ese mensaje al mundo.

Detrás de él se escuda el tenis adaptado argentino. Gracias a su innegable aporte en materia de comunicación, la otra Legión, conformada en la elite por Agustín Ledesma, Ezequiel Casco, FLorencia Moreno y Nicole Dhers (por citar un puñado de los muchos) forma parte del tren cuya locomotora es el cordobés de 25 años. “Creo que estamos en un proceso de crecimiento. Uno muy grande. Hay muchos chicos que están comenzando a jugarlo, hay más escuelas independientes alrededor del país. Es muy importante federalizar el deporte, un chico de Tucumán por ejemplo, no puede venir a entrenar a Buenos Aires. Es un país muy grande. Es algo que está pasando y es muy importante llevarlo a todos lados. Inevitablemente a partir de la gran cantidad de chicos, esperemos que en un futuro haya uno que se quiera dedicar profesionalmente. Lo importante es seguir dándole desarrollo y romper con barreras y preconceptos para que siga evolucionando”, analizó el jugador en diálogo con BATennis.

La noche comenzó a caer entre las sierras tandilenses, el evento llegaba a su fin, el viaje de regreso era largo, pero al final fue menos tedioso de lo esperado. En el salón abundaba el catering y los saludos entre colegas y admiraciones mutuas. Clima relajado, con el trabajo ya realizado y satisfactoriamente culminado. Eventos como este tienen un componente social inmejorable. Tener cerca a tu ídolo, pero sobre todo a un modelo a seguir, un foco de inspiración o simplemente un amigo al que muchos quieren felicitar, es algo que vale más que una nota o una foto. El momento queda gravado en el recuerdo. Pasarán los años y Gusti Fernandez tomará aun más dimensión de todo lo que vivió, vive y vivirá en el futuro. Un 2020 lleno de nuevos desafíos, entre ellos los Juegos Paralímpicos en Tokio y el soñado Grand Slam, lo esperan.

1 Comentario

  1. Hermosa nota y saber que nada es imposible solo hay que intentarlo. Felicitaciones al periodista y a la página por difundirlo.

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