De las cenizas, David Ferrer resucita cortando una sequía de dos años sin poder ganar títulos. Bastad, ve volver al guerrero, que pudo ver la luz en tierras providenciales. 27 caricias,  y unas cuantas galaxias, lo separaron de un Grand Slam, que hubiera sido antológico, si repasamos la línea del tiempo en la que convivió.

Pero la gran hazaña de Ferru, fue no darse por vencido, no volver a mirar el ranking, y poner el corazón por encima de la cabeza, para explicar un regreso así de enorme.

Haga lo que haga, lo cierto es que será sin la gravedad en contra.  6-3 y 6-4, marcan las agujas de un reloj que nunca paró su marcha. Que Dolgopolov espere un poquito más todavía.

BATennis, destapa un come back vintage. Luche y vuelva, gladiador.. y griteló así: