El serbio venció por 6-3 7-6 y 6-3 a Del Potro y se quedó con el US Open, su título 14 de Grand Slam. 


Una final acorde a la altura de las circunstancias. Quizás los dos mejores tenistas del momento se enfrentaban por el trofeo del último Grand Slam del año. Novak Djokovic y Juan Martin del Potro prometían un choque explosivo, y así fue, a pesar del triunfo en sets corridos por parte del serbio.

El partido fue parejo. Se le escapó al tandilense el primer parcial, por esas cosas que tiene el tenis. Al saque 3-4 (40-0), 4 errores al compás de su mejor arma, la derecha, le permitieron a Djokovic quebrar y encaminar el 6-3 en un comienzo favorable para Nole.

La segunda manga fue una historia de drama y suspenso. Demasiado clave para el argentino que empezó quiebre abajo, pero un bache de Novak y el potente drive de Delpo lo puso a la par y con chances de quebrar y sacar para set. No concretó y el tiebreak inclinó la balanza para el Djokovic, que se volvió imbatible desde el fondo de la cancha y revirtió la desventaja en la definición. Otra vez, la derecha dejó de acompañar a Del Potro en el momento clave.

El tercero y definitivo tuvo claro dominador, aunque la rebeldía y el clima en el estadio Arthur Ashe, impulsaron a recuperar el quiebre perdido por Juan Martín, nuevamente al inicio. Pero el desgaste de estar 0-2 luego de un nivel de intensidad y buen juego alto, sin ningún tipo de premio, se sintió y el serbio volvió a quebrar y sentenció el encuentro.

Infranqueable Djokovic por el revés. La solidez y capacidad defensiva por ese lado, es imposible de poner en aprietos. Tal vez, el Delpo insistió demasiado por ahí, pero hizo todo lo que estuvo a su alcance.

El torneo se lo llevó el mejor. Djokovic, en un año que empezó irregular, termina de confirmar su definitiva vuelta a la elite.




Foto principal: US Open

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