Alexander le regaló una de sus vinchas, de la marca que lo viste, a una pequeña niña del público que había golpeado tras un smash.


En lo que fue el debut de los hermanos Zverev en el cuadro de dobles del Masters 1000 de Roma, el actual número cinco del mundo en singles, Alexander definió un punto con un eficaz y contundente smash que terminó rápidamente golpeando a alguien en la tribuna.


Sascha demostró entender bien el juego de las prioridades y dejando de lado por un simple minuto el partido que estaba disputando y le regalo a una pequeña espectadora un momento deseado junto a su ídolo.

Un gesto para aplaudir.




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