El 7 de julio de 2021, en la cancha central del All England Club, Roger Federer perdía en cuartos de final de Wimbledon, a manos de Hubert Hurkacz. No solo perdía, sino que lo hacía en sets corridos y con un ¡6-0! en el tercer set. Muchos recordamos ese partido como la prueba contundente, definitiva, irrevocable de que la carrera del suizo no tenía mañana. Un poco más de un año después, en la Laver Cup, Roger se despedía oficialmente de las canchas de tenis, sentado entre lagrimas junto al protagonista de esta nota: Rafael Nadal.

La derrota del español el día de hoy, en la segunda ronda del AO, tiene un par de diferencias respecto a aquella de Federer. No fue en su fortaleza (Roland Garros) y Rafa hoy tiene 3 años menos que el suizo en 2021, lo que hace presumir que al menos por reloj biológico, el manacorí tiene otro margen.

Sin embargo, también hay algunas similitudes. La derrota inapelable en sets corridos, con un rival en los papeles inferior. ¿Qué sensación nos deja Rafa en los últimos 10 meses? La costilla en Indian Wells, su vieja lesión del pie izquierdo (con esta última a cuestas e infiltrado, ganó Roland Garros), el abdominal en Wimbledon (que se agravó en el Us Open) y ahora, la cadera izquierda. Son demasiadas señales en un lapso corto de tiempo. Su estilo de juego, esforzado, trabajado, de puntos largos, de desgaste, de aguante, parece haber hecho mella en el cuerpo con el que disputó tantas batallas. En otras palabras, es más jóven que aquel Roger, pero esto no se comprueba en su estado físico.

Rafael Nadal contrariado en su partido vs Mackenzie McDonald 

En los últimos meses, Rafa solo ganó dos partidos: a un Casper Ruud ya clasificado como primero en su grupo del Atp Finals (no sabemos cuanto él noruego estaba dispuesto a esforzarse por ganar ese dia) y a Jack Draper en la primer ronda de este AO, en un partido parejo hasta los calambres del británico.

Un poco de optimismo. Rafa tiene intenciones de continuar (más allá de la extraña predicción de Sasha Zverev). Deberá, sin dudas, diagramar un calendario ameno con su cuerpo y con su estilo de juego. Polvo de ladrillo y más polvo de ladrillo. Siempre y cuando no esté obligado por contratos o reglamentaciones, Nadal debería considerar seriamente no asistir a torneos en otras superficies. En este 2023, con mas descanso que exigencia en los meses previos, tiene chances reales de conseguir su Roland Garros número 15. Lo gana caminando, lo gana en una pierna, lo gana infiltrado. Lo puede ganar una vez más.

Queda claro que queda poco hilo en el carretel. Podríamos decir, fríamente y con razón, “Y si, tiene casi 37 años”. Pero una cosa es la razón, con la que se calcula y se hacen cuentas. Y otra bien diferente son nuestras pasiones y sentimientos. ¿Por qué nos costó sobrellevar ese final de partido de Roger en 2021? ¿Acaso no estaba por cumplir 40 años? Es cierto. Pero ese partido nos hizo sentir que una parte de lo que nos hacía amar el tenis se estaba yendo. Y si algo de tamaña dimensión se va, queda un vacío no muy fácil de llenar.

Los últimos meses de Rafa, coronados con la derrota en segunda ronda de hoy (y una nueva lesión) nos hacen sentir que la despedida está bastante cerca. ¿Estamos listos para ese momento? ¿Cuánto lo extrañará el mundo del tenis? Aquel día en Londres, los gestos de Federer al abandonar la cancha y la respuesta del público tenían ese aspecto de despedida. Hoy en la Rod Laver, consumada la derrota, Nadal no caminó en línea recta, bordeando los bancos. Hizo una especie de semi círculo, entrando a la cancha, saludando a los aficionados. ¿Una señal?

 

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