El escocés volvió a los entrenamientos luego de su exitosa operación de cadera. Confía en llegar en condiciones para jugar Wimbledon, en lo que sería el último torneo de su carrera.


Luego de dos años de sufrimiento y dudas acerca de su estado físico, Andy Murray ahora puede estar más tranquilo gracias a la ausencia del dolor que lo aquejaba en la cadera. Tras la exitosa operación en enero, el británico ex N°1 del mundo ha estado en etapa de rehabilitación tras años de lesiones. Y ahora comienza a ver los frutos.

Esta semana Murray anunció a través de un video en su cuenta de Instagram la vuelta a los entrenamientos. Sí, Andy volvió a empuñar la raqueta, algo que ya para él es una victoria.

El anuncio estrepitoso y totalmente sorpresivo de su retiro en enero antes de la disputa del Abierto de Australia hacía suponer un desconsuelo muy grande y una frustración inmanejable por parte del nacido en Dunblane. La intención de regresar al circuito en Wimbledon 2019 para hacer de su despedida un punto final agridulce aun no encontró oposición por parte de él.

¿Fue apresurado el anuncio de su retiro? Trazando un paralelismo con el caso Del Potro y su enorme capacidad de resiliencia frente a las lesiones o el antecedente del doblista estadounidense Bob Bryan (volvió a competir, con 40 años, 5 meses y medio después tras una operación similar), la sensación de no tener más dolor es una victoria en si mismo. Sin embargo, la esperanza de que el 3 veces campeón de Grand Slam (dos veces en el All England) estire su vida tenística no debería ser una quimera. Sin presiones, como ya lo vaticinó Andy. Esperemos.

Foto principal: La Nación