El tenista de 24 años de edad y 706° del mundo, se anotó para participar del ATP 500 de Acapulco y tras varias bajas pudo ingresar a la qualy del torneo a último momento.


Con un bolsito de mano, tres raquetas y zapatillas para jugar sobre polvo de ladrillo, Guido Justo emprendió un viaje del cual nunca se olvidará, en el cual experimentó un poco el trato de un tenista de elite, desbloqueando una barrera nueva en su carrera deportiva como lo es un ATP 500.

El argentino es un jugador de futures, que semana a semana se anota en todos los ATP esperando que se abra una vacante para poder dar sus primeros pasos a esa nivel. En esta oportunidadel lugar apareció, pero para obtenerla Justo debía hacer todo un recorrido enorme a contrarreloj.

“El viaje fue todo muy loco. Cuando estaba yendo para el aeropuerto de Chile me llaman de la ATP diciéndome que había entrado a la Qualy del torneo, pedí 5 minutos para hablar con mi entrenador y ahí fue cuando encontramos la forma de viajar en un vuelo que llegaba a las 5 AM. Ahí tenía que ver cómo llegar a Acapulco ya que no había vuelos para el horario que yo tenía que llegar. Al final desde el torneo me mandaron un trasporte, pero en fin todo lo tuve que cerrar en dos horas”, relató Guido, quién en un momento pensó en la opción de alquilar un auto y hacer el viaje manejando.

A pesar de haber solucionado el problema del viaje, aún no estaba confirmada su participación en el torneo; “No tenía confirmado que jugaba porque tenía que llegar, hacerme el testeo de Covid-19, esperar el resultado y ver si te dan las horas para jugar”. Por suerte, en este caso, el argentino contó con la colaboración de la organización que lo hizo jugar en el último turno del día.

El tenista de 24 años, entrenado por Juan Pablo Cañaz y Franco Jimenez en el Adrogue Tennis Club, disfrutó al cien por ciento esta experiencia; “Te sentís una super estrella en todo momento. Llegas al hotel y te dan regalos, te atienden todo el tiempo y están todo el tiempo pendientes de lo que necesites. Realmente todo es una locura”.

Guido también habló del apoyo de sus colegas (Agustín Velotti y Hernan Casanova): “Me jugó totalmente en contra no estar acostumbrado a todo esto. Hablé con los chicos y me dijeron que hay pasar un par de veces por estas situaciones para comenzar a normalizarlo y jugar cada vez más suelto, pero realmente dentro de la cancha estaba paralizado, no sabía sacar, pegar una derecha o un revés, parecía que estaba jugando un deporte que nunca jugué en mi vida” expresó el tenista que justamente perdió frente a Velotti por 6/0 y 6/1.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por El diegui (@guidojusto)

Otra de las curiosidades de esta hermosa historia y experiencia de Guido Justo fue la de sus zapatillas: “Yo estaba con tres raquetas y un bolsito de mano porque venía de jugar el Challenger de Chile y como era sobre polvo tenía unas zapatillas acorde, cuando cambié todo el plan viajé con esas a México. Acá la cancha es muy áspera y al ser tan áspera con estas zapatillas te trabas pareciendo robocop”.