“He revisado una y otra vez las zapatillas de Guille después del partido y descubrí que no había truco. El tipo volaba, posta”.


Cuando les pregunten por la historia del tenis argentino, no olviden reservarle un capítulo. Hay jugadores de tenis que son capaces de transformar la atmósfera, de mover los flejes y de llevar el tenis a otro nivel, Nadal es uno y “el mago” Guillermo Coria, fue otro.

Hay muchos que creen que la carrera de Guille se terminó con la derrota en la final de Roland Garros 2004 a manos de Gastón Gaudio cuando parecía que ya tenía el partido ganado pero creanme que no.

En el año 2005, Guillermo Coria jugó el mejor tenis de su carrera y en los Masters Series (hoy Masters 1000) de Montecarlo y Roma, fue llevado al límite por un joven aguerrido que hoy es el mejor jugador de la HISTORIA del tenis sobre polvo de ladrillo.

Sin terminar de entender quien estaba en frente (Rafa aún no había debutado en Roland Garros), el mago fue llevado al límite por un joven Matador. Recuerdo a un espectador ponerse de pie en las gradas de Roma y bajar las escaleras agarrándose la cabeza porque no terminaba de comprender de lo que era testigo.

Coria siempre quiso ser el número uno del mundo. Y entrenaba cada día para eso. El tema es que competía contra dos talentosos jugadores que resultaron ser los mejores jugadores de todos los tiempos. Cuando se estaba preparando para derrotar a Federer, apareció Nadal.

Final de Montecarlo 2005: Rafael Nadal d. Guillermo Coria 6-3, 6-1, 0-6, 7-5
Final de Roma 2005: Rafael Nadal d. Guillermo Coria 6-4, 3-6, 6-3, 4-6 y 7-6 (8-6).

Nunca vi a nadie plantarse de esta manera frente a Rafael Nadal sobre polvo de ladrillo. Era ataque, defensa, defensa y contragolpe. Un golpe de puño por puño, de game por game, de punto por punto. Era Coria llevado al límite y debiendo improvisar con un truco distinto en cada punto, en cada break.

Había una vez un mago que enfrentó de igual a igual al más grande batallador de la historia del tenis y, con su talento, logró ponerlo de rodillas y hasta tirarlo varias veces. Tuvo el partido en sus manos y lo dejó ir.

Siguen pasando los años. Sigo sin entender el truco. No tenía rueditas abajo de la suela. Aunque ustedes no me crean, volaba, Posta.

2 Comentarios

  1. Es verdad, esos partidos son inolvidables. Pero Rafa creo que aprovechó esa trizadura que traía Coria en su confianza de Roland Garros 2004. Bueno, Rafa ha logrado provocar eso en casi todos los tenistas que lo han enfrentado. Fue una lástima que el Mago no volviera a recuperar su nivel, aún cuesta digerir lo que le ocurrió cuando empezó a entrenar con J.Perlas… fue una lástima ese fin anticipado de su carrera.

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