Maria Sharapova acaba de derrotar a Simona Halep y yace arrodillada en el piso del Artur Ashe.

¿Está pidiendo perdón?

La oscuridad de su vestido contrasta de manera casi perfecta con su cabellera radiante.

Su luz aporta un evidente brillo a un circuito a oscuras y, sus sombras, polémicas.

La belleza encandila.

¿Estamos perdonando de más?

¿Culpable o inocente?

Rise. Yes Master!