La pergaminense, nacida en 2002 y 269° WTA, atraviesa el mejor momento de su carrera luego de haber tenido que superar una millonada de obstáculos: peleó ante la falta de sponsors -incluso durante esta temporada- y, con el trabajo diario, se convirtió en una de las grandes tenistas del país. Para ella, el camino recién comienza.


El 2022 de Julia Riera (269° del mundo) es cada vez mejor. En la ronda de entrada al cuadro principal del WTA 125k de Buenos aires, la joven de 20 años venció a la checa Sara Bejlek (174°, 16 años) por 7-5, 6-4 y obtuvo el triunfo más relevante de su carrera. Aprovechó su invitación a la qualy para demostrarle al circuito que se puede crecer y soñar a pesar de que casi nadie te ayude.

La pergaminense es, sin lugar a dudas, la revelación argentina de la temporada. A pulmón y sin siquiera sponsor para vestirse, comenzó el año 633° en el ranking y está a un partido de ser Top 250, lo que la dejaría con un pie y medio adentro del acceso a la qualy de los Grand Slams… aunque ese objetivo no le desvíe el foco del “partido a partido, sin presión”. A pesar de su magnífica temporada, en julio rifó una estadía en Merlo, San Luis, con el objetivo de costear su siguiente gira en Europa. Riera, en ese entonces, ya formaba parte del equipo argentino de Billie Jean King Cup (en abril disfrutó de su primera convocatoria).

 

Sin embargo, no fue más que uno de los millones de obstáculos que dejo atrás. Para ella siempre fue así; sin respaldo ni sponsors: “Fue un momento difícil porque nunca tuve apoyo. El año pasado lo conseguí y con el cambio de entrenador lo perdí. No sabía si iba a poder volver a viajar”, manifestó Riera, que en 2018 ya se encumbraba como una promesa enormemente subestimada por la poca ayuda con la que contaba.

Dada su condición de quinta mejor tenista del país -hoy cuarta- y por su proyección, el episodio de la colecta resulta aberrante y expone falta de apoyo total del sector privado y de la Asociación Argentina de Tenis (AAT), en este caso, por tratarse de una jugadora de la Selección en un gran momento de su carrera. Sin embargo, la pergaminense pudo viajar y, a pesar de las dificultades, consiguió su tercer título profesional en el W25 de Trieste, entre otros grandes resultados. En la primera semana de esa gira, a su vez, perdió a su abuelo: “Me mantuve por el apoyo de mi familia”.

Riera disfruta, ahora, de un gran pasar. Luego de derrotar a Bejlek en Buenos Aires, con sus seres queridos en las gradas, es clara para explicar conceptos tenísticos: “Al principio estaba un poco apurada. Ella es muy viva para jugar, consistente, sabe adónde jugar cada bola; pero estuve prendida. Me sirvió mucho la derecha cruzada pesada, para meterme en la cancha. De revés no me tenía que apurar porque ella me jugaba alto por ese lado, pero creo que estuve bien porque le generé bastante ángulo y cuando defendía le jugaba al medio”, se explayó la pupila de Juan Martín Aranguren (184° ATP en 2009) desde marzo, clave en su desarrollo tenístico.

A horas de enfrentar a Danka Kovinic (79°, Montenegro), en su primer partido ante una Top 100, la joven de 20 años repasó lo sucedido en Tucumán, el último fin de semana, en la derrota de Argentina ante Brasil en los play offs de la Billie Jean King Cup: “Sabía que todas estaban bien y podía pasar que no jugara, pero aproveché la semana para entrenar con ellas porque están en ritmo. Aprendí”. Su balance es positivo, pero resultó una sorpresa cuán poco la tuvo en cuenta la capitana Mercedes Paz para disputar algún single. Quizás, otra vez, fue subestimada y poco considerada más allá de sus grandes rendimientos.

Fanática de River Plate, ganó el Interclubes de Primera en 2021 con ese club, una de las grandes experiencias de su carrera: “La paso muy bien, porque no estamos tan acostumbradas a jugar en equipo. Siempre me abrieron las puertas del club. Este año, incluso, fui a entrenar ahí”. Sin dejar de lado la sencillez, no para de sorprender al tenis argentino.

Foto portada: Argentina Open

 

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