Babolat no es una marca nueva, pero el desarrollo de sus productos estuvo ligado a cuerdas y accesorios hasta que en 1994 empezó a incursionar en el mercado de raquetas.

Con la aparición de la Pure Drive empezó a ganar mercado rápidamente y, cuatro años después de su lanzamiento, Carlos Moyá consigue el primer Grand Slam y la expansión a nivel mundial de la compañía.

Babolat no innovó demasiado en el lanzamiento de su caballo de batalla. De hecho, la Pure Drive tiene sospechosamente mucho que ver con las matrices Pro Kennex de principios de los noventa.
Pero su acierto fue darle al mercado una raqueta que tranquilamente la podía usar un profesional como un principiante. Fieles a su estilo, estandarizaron los aros a 100 y le dieron al consumidor una dosis de potencia extra.

Cuando se lanza al mundo la Pure Control, Babolat con dos modelos, había conquistado el nicho de mercado que había dejado Prince, política que culmina con el desembarco en Estados Unidos y las contrataciones de Andy Roddick y Robby Ginepri.


Y para cuando la Pure Drive se había convertido en la raqueta más vendida del mundo, la marca francesa dió otro golpe, creando la Aero Drive. La nueva raqueta de Nadal, que había debutado en el mercado, con un Roland Garros abajo del brazo.
Sus raquetas eran más aceptadas en Estados Unidos y España que en su Francia de origen.

Prácticamente, todos los jugadores españoles jugaron con Babolat, algunos con mejor suerte que otros. Nadal, Moya, Feliciano López, Alberto Martín, Corretja, Verdasco y Ferrer entre muchos otros. Tal vez porque son auténticas generadoras de top-spin.

En Argentina el crecimiento de la marca también fue arrasador. Chela, Dulko, Puerta, Clarisa Fernández y Salerni fueron algunos de los jugadores locales que se destacaron con distintos modelos.

También hubo desaciertos en esta carrera hacia el éxito. Y uno de ellos fue la creación de la Pure Strike, raqueta que competiría en la gama media con la exitosa Wilson Blade. Y reversionada tres veces hasta llegar al modelo de hoy en día, utilizado por Dominic Thiem (mucho mejor que los anteriores).

Las Babolat nacieron para ayudar al jugador, y más aún, si este está flojo de papeles. Pure Drive o Aero son y serán las mejores opciones cuando no tenemos mucha idea que raqueta se puede recomendar. Posiblemente para usuarios de otras marcas, se sientan un poco vacías. Pero este es el éxito de la sensación de salida de bola de las Babolat.

El liderazgo de la marca ha sido tan fuerte en los últimos años, que le dió la chance de retirarse de las contrataciones masivas de jugadores y solamente enfocarse en proyectos bien posicionados como: Nadal, Muguruza, Thiem, Pliskova, Aliassime, Kenin y la futura joya del tenis, Carlos Alcaraz.

Por el lado local, y pesar de ser líder en el sector. Babolat ha reducido a sus jugadores profesionales, dejando dentro del plató a Román Burruchaga (Pure Drive VS), Valerio Aboian (Pure Strike 100), Luli Moyano (Pure Drive) y Santiago Rodríguez Taverna (PureAero).

Actualmente conviven en catálogo, sus tres familias, las Pure Drive´s con su versión clásica aro 100 de 300grs, y la original Drive Vs entre sus mejores representantes, las Strike para los que buscan más control y las Aero, auténticas máquinas de ruedo. También tienen las mejores raquetas para juniors del mercado, con la Pure Drive 26, raqueta que todavía no tiene rival.


Babolat vive momentos de éxito, sobre todo en donde las zapatillas y las medias se suelen llenar de polvo. La figura de Nadal es tan inmensa, que incrementa el deseo de tener la raqueta francesa más española de todas.