El fenómeno del tenis universitario de Estados Unidos sigue creciendo en Argentina


La migración de jugadores argentinos a universidades americanas tuvo diferentes etapas. El primer gran referente, a fines de los 60´s, fue Modesto Tito Vázquez (#85 ATP), que continuó sus estudios en la por entonces cuna de campeones Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), donde compartió equipo con Jimmy Connors.

Entrados los 90´s, varios juniors prometedores como Cinthia Tortorella (ex #185, WTA) o Patricio Arnold Ker (ex #134, ATP) empezaron a resonar como protagonistas de este circuito. En el caso de Arnold, luego de sus estudios, continuó jugado varias temporadas en el circuito profesional: alcanzó la semifinal de dobles del torneo de Buenos Aires en 1993 e integrando el equipo de Copa Davis.

Pero casi veinticinco años después, esta alternativa de buscar un camino en el tenis universitario comenzó a ser masiva. Adelantadas a los varones, casi una generación de jugadoras emigró a Estados Unidos: Sol Eskenazi, Natali Coronel, Sofía Blanco, Inés Costamagna, Agustina Serio, Mikele Irazusta, Carolina Costamagna y Ana Madcur, entre otras.

 

Otro es el caso de Kevin Konfederak que en 2011, con sólo veinte años, ya había ganado dos futuros (#485, ATP) pero decidió dar un vuelco a su carrera e irse a estudiar a la Universidad de Georgia (UNG), transformándose prácticamente en un ídolo por sus excelentes actuaciones y abriendo el camino para muchos compatriotas más jóvenes.

La falta de recursos económicos y extensión de la vida competitiva del circuito profesional hicieron que la opción de pasar por el circuito universitario sea más viable. Tanto para construir una carrera profesional lejos del tenis como para continuar en el circuito después de graduados.

Actualmente la liga americana cuenta con equipos de gran presencia argentina, como es el caso de las universidades de Louisiana (LSU), con Jimena Garbino, o la de Utah (USU); allí jugadores como Franco Capalbo (ex #15 ITF jr), Gerónimo Espin (ex #40 ITF jr) y Francisco Bastia (ex#78 ITF jr) unieron fuerzas en un equipo casi nacional.

Distinto es el caso de Axel Geller. Ex número uno del mundo en juniors, puso en stand-bye su carrera como jugador del circuito para continuar sus estudios en la Universidad de Stanford. La difícil decisión tuvo un costo alto: dejar de lado contratos con marcas muy importantes como Yonex o Nike para agarrar los libros y reencontrarse con el circuito una vez graduado.

A los dos caminos más comunes que eran el circuito profesional o el circuito rendado de Europa, la tercera alternativa que se suma día a día se vuelve más sólida. Debemos acostumbrarnos a esta nueva realidad, y analizar las ventajas que ofrece el circuito universitario.

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