Medveded, Tsitsipas, Zverev y Rublev protagonizarán un “súper sábado” electrizante cuando choquen guantes en un cuadrilátero de infarto. 


El nuevo eslabón del tenis empieza a dejar atrás el estigma del Next Gen para instalarse como la camada predilecta a suceder a Federer, Nadal, Djokovic y Murray en el circuito, confirmando su presencia en las semifinales de Cincinnati.

Por un lado, el número 3 del mundo viene en estado de gracia después de haberse coronado en en el National Bank Open presentado por Rogers en Canadá; aplastando a paso agalopado a Pablo Carreño Busta (12º) por un doble 6-1 en menos de una hora en uno de los duelos de los cuartos de final del torneo. La vendetta moscovita mostró su superioridad cediendo un quiebre con su servicio durante todo el encuentro y embocando un 6-1 en la pizarra en tan solo 20 minutos. El pupilo de Giles Cervara va cosechando 3 títulos en 2021, con 40 victorias y 9 derrotas, una de ellas en la final del Australian Open. Sin dudas, un golpe mental a la resistencia que no promete darle a Rublev ni un resquicio desde el fondo.

Y qué poco hablamos de Rublev. El otro flamante representante ruso que hizo de la potencia un demoninador común en su juego. Con Fernando Vicente en su banco, el campeón de la ATP Cup encontró consistencia en los grandes escenarios para expresarse como un jugador de jerarquía, transformado y acentuado los golpes con mayor imprevisibilidad ofensiva; aportando a su técnica detalles, capas y fogonazos de inspiración con los que frena a cualquier rival desde la base. Hoy tuvo que recurrir a la determinación para tachar a un inspiradísimo Benoit Paire por 6-2, 3-6, 6-3 en 1h hora y 39 mi y así clasificarse a su tercera semifinal de Masters 1000 (Miami perdiendo ante Hubert Hurkacz y Montercarlo superando a Casper Ruud) para ponerse a prueba ante su mayor bestia negra del circuito. Además de empardar la cifra de 40 victorias de su amigo y compatriota Daniil Medvedev en 2021, registra 15 victorias en torneos Masters 1000, unicamente por detrás de Stefanos Tsitsipas (16).

Turno para rendirse ante el rayo griego. Tsitsipas es un show conceptual, con el mismo peso en Masters 1000 que en Grandslams, y ocupando un rol de líder; con el bocho derecho es una absoluta garantía. Qué bien reforzó Patrick Mouratoglou su manera de ganar profundidad. Es un jugador que cuando siente la pelota cerca de la medular ya está pensando meter un winner. Como la mentalidad de un ciclón, apeló a la madurez y agresividad para batir a Felix Auger Aliassime (17º) por 6-2, 5-7 y 6-1 en 2h y 12m y estiró el h2h a su favor con 5 triunfos a 2. ¿El siguiente reto? Medirse ante el medallista de oro de los Juegos Olímpicos de Tokio Alexander Zverev.

El “Príncipe” del tenis mandó un aviso al mundo: llegó para arrebatarle el título al deus ex machina ruso. Si Zverev corrige alguna pequeña tendencia a desconectar, no tiene techo como individualidad. El alemán exhibió una faena dominante para derrotar a Casper Ruud (11º) por 6-1 6-3 en una hora de partido y asegurar un partidazo ante su máximo rival del tour. El número 5 del ranking relució todo su repertorio ganando varios games de su servicio a cero. A modo imbatible, el finalista del Us Open 2020 va por la revancha.

Desde el 2009 que los 4 primeros clasificados no llegaban a las semifinales del Western and Southern Financial Group.