Porque siempre se puede ser aun más grande.


Infatigable su espíritu como el de ninguno. Inmortal su físico como nadie. Jugale el 101 a la quiniela, quizás hasta te de una pizca de buena suerte. Roger Federer trae más preguntas que respuestas, esas dudas que de a poco dejan de ser retóricas para convertirse en miradas hacia aun futuro aun lejano, esperemos. Siempre aguardamos un poco más de su inagotable repertorio, siempre anhelamos que sea eterno, estamos incapacitados de pedirle más a alguien que una vez que cuelgue la Wilson, se llevará consigo a gran parte de la historia misma del tenis en su raquetero.

¿Estamos en condiciones de pedirle algo más a Federer? ¿Qué más le pedirías? Sueños, deseos, ganas de verlo levantar trofeos y pulverizar récords domingo tras domingo. El posible techo de los 40 años traslada la incógnita a lo terrenal. Pero nunca es tarde. Ganarle la pulseada a Connors, verlo en la cima del ranking nuevamente, ganar un Roland Garros quizás. Aprovechemos, veámoslo, disfrutémoslo. Es trillado decir que el retiro está cerca, por supuesto que lo está. Sin embargo, no pidamos nada más, dejemos que la inercia de Su Majestad haga lo suyo.

Foto principal: ATP World Tour