Nadia Podoroska Foto: ODESUR
Nadia Podoroska
Foto: ODESUR

Recuerdo la primera vez que vi jugar a Nadia Podoroska, tenía catorce años y estaba disputando un torneo Haciendo Tenis, en el centro Asturiano de Vicente Lopez, de esos que organiza a pura garra y corazón la loca linda de Silvana Palaciano.

La superficie era cemento, azul, así como el del US Open pero en Argentina, a una estación de tren de mi casa.

Su juego era fluído, no muy extravagante, prolijo, me llamó la atención su posición en la cancha, determinante a la hora de jugar sobre cemento, no retrocedía, y su revés a dos manos era casi perfecto.

Lo que más me llamó la atención de ella fue su lenguaje corporal. Era chiquita, su rival tenía más de 18 años, y ella no se inmutaba. Miraba la pelota, no se desesperaba, no se quejaba. Se concentraba en el punto siguiente y en la estrategia que había armado con su entrenador.

 


 

Charly Rampello la recibió en sus canchas de Rosario cuando ella tenía nueve años, la llevó una amiga y desde ahí que están juntos. Le vió condiciones desde niña aunque aún así de chiquitita, Nadia tuvo un momento en que se “quemó” y dejó de ir a entrenar solo con nueve años. Cuando volvió lo hizo en serio.

Entre ellos existe una conexión especial, son muy buena gente, son de personalidad muy humilde, de perfil bajo y muy trabajadores.

Nadia Podoroska y su abrazo con Charly Rampello (Foto: Eduardo Puppo)
Nadia Podoroska y su abrazo con Charly Rampello
(Foto: Eduardo Puppo)

Con 17 años, esta temporada Nadia Podoroska ganó cuatro Futures totalizando cinco en su carrera. Lo que le permitió trepar hasta la posición número 396 del ranking WTA y ello tener la posibilidad de disputar la clasificación del US Open 2014 Junior.

Una oportunidad que Nadia y Charly no dejaron pasar. La “Peke” no solo pasó la clasificación sino que ganó un partido del cuadro principal y hoy, desde las 14 hs de Argentina buscará seguir avanzando con su sueño.

“Haber entrado a la clasificación, haberla pasado y ganado un partido del cuadro principal del US Open Junior para nosotros es una satisfacción enorme. Una confirmación de que se pueden hacer las cosas de otra forma. Estamos muy contentos por lo que tuvimos en mente hace muchos años, que va tomando forma muy despacio. Sabemos que esto es solo el comienzo y ahora no hay vuelta atrás. Ahora queremos estar acá todos los años y vamos a trabajar para que eso suceda.”

Nos cuenta desde Flushing Meadows Carlos Rampello con una alegría que no puede ocultar.

Ellos son gente sencilla, que trabajan muy en serio pero que también se divierten, he charlado con ellos, los conozco y los quiero. No pierden el humor pero trabajan con todo.

Nadia Podoroska, tiene nombre, aspecto y mentalidad de jugadora europea.

Recuerdo un partido en el Tenis Club Argentino, en un Challenger, Nadia perdía 0-6 0-3, no la podía meter adentro ni ganar un solo punto. Su mirada, su lenguaje corporal, su concentración, eran siempre las mismas. No tiraba la raqueta, no había quejas, ella no mostraba a su rival que realmente no la estaba pasando bien adentro de la cancha. En un cambio de lado, pasó por al lado de Charly y de costado le dijo algo así como “no la puedo embocar”. Aunque nadie se percató, ella se seguía moviendo como si fuera ganando, su lenguaje corporal era el mismo. Así, como si fuera profesional, aunque solo tenía 15 años y estaba jugando su primer Challenger.

Nadia Podoroska tiene todo de ucraniana… el nombre, el juego, el apellido y su cabeza.
Por suerte nació en Rosario y su corazón es bien argentino.

Ojalá nos de muchas alegrías porque realmente ella, su equipo, y el tenis de mujeres de Argentina, las merecen.

Creanme que el hecho de que ella y su equipo nos representen es motivo de orgullo.

Son educados, muy buena gente, tienen perfil bajo y son bien argentinos.

 

 

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