Tras vencer a Jordan Thomspon y a la hinchada local en un espeluznante triller a cinco parciales, Nicolás Kicker nos cuenta sus sensaciones.


No es la primera vez que “La fiera de Merlo” avanza a la segunda ronda de un Grand Slam, pero si la primera que obtiene un gran resultado en canchas duras. Esto le contó apenas terminó el partido a Pablo Revale, corresponsal de BATennis en Melbourne.

– ¿Qué significa para vos haber logrado pasar a la segunda ronda del Abierto de Australia?
Para mí es muy importante porque además es una victoria en hard y claramente en hard no venía nada bien. En los entrenamientos venía diciendo que el cemento no es lo mío, muy negativo. Pero esta semana llegué al torneo, me motivé, entrené mucho mejor y creo que se vió reflejado en la cancha.

– ¿Qué es lo que te motiva? ¿Qué te da ese empujón extra?
El principal empujón mío es mi hijo, que es por lo que lucho día a día. Pero llegué a Melbourne y me encontré con un torneo espectacular, es un Grand Slam, da muchos puntos, reparte mucha plata, tenés todo para jugar bien. Tenía que estar motivado. No podía ser que deje pasar todas las oportunidades que tenés acá adentro. Empecé a mentalizarme que puedo, que puedo, que puedo y por suerte gané.

– Nombraste el tema económico. Sabemos que la peleás día a día y que tus padres te ayudan. ¿Cómo cambia este ingreso extra por haber pasado a 2da ronda?
Y.. te da un respiro para poder hacer un poquito mejor las cosas. Para viajar con entrenador, o viajar con tu fisio, o incluso para no tener que hacer 5 escalas en un vuelo para hacer el viaje más barato. Te da un respiro grande. Pero igual hay que tratar de ganar también el partido de 2da ronda que me ayudaría a cumplir el objetivo de estar dentro de los 50 del ranking.


– Muchos piensan que la vida del tenista es puro glamour, viajes, hoteles. ¿Nos podés contar un poco tu historia de lucha para refutar esta imagen glamorosa del tenista?
Si, la vida del tenista no es nada fácil. Todos me dicen que me la paso viajando, conocés lugares, pero cuando estás en los torneos tenés que competir y no podes salir de foco. Tenés que entrenar, tenés que ir al fisio, tenés que trabajar la derecha, el saque, siempre hay algo para hacer. Llegás al club a las 9 de la mañana y te vas a las 6 de la tarde totalmente muerto, no te queda ni tiempo ni ganas para andar paseando. Llegás al hotel y queres descansar o charlar con tu familia. Por ejemplo, acá en Melbourne no es fácil para charlar con tu familia, o en mi caso con mi hijo, por la diferencia horaria. La verdad no es linda la vida del tenista. Es muy sacrificada. Salvo que seas top y puedas viajar con toda tu familia, pero nosotros estamos bastante lejos de eso.

– La vida del tenista no es linda… ¿Cómo se te ocurrió ser tenista?
Y… mi viejo tiene un club y bueno, mi casa está al lado del club y era de levantarme y decir ¿Qué hago…? y bueno, voy a jugar al tenis y jugar a la pelota. A los 13 años me decidí por el tenis que era lo que más me gustaba y ahí empezó todo. Esta locura. Pero si, a los 13 me decidí por el tenis.

– Después de estos años de lucha, ¿Te ves haciendo otra cosa que no sea jugar al Tenis?
Me gusta mucho… cuando me retire, me gustaría organizar un torneo en Argentina. Eso realmente me gustaría mucho. Haría muchas más canchas de cemento y más torneos para que a los chicos no les pase lo que me pasa a mí, que veo una cancha de cemento y digo… ¿Qué es esto? No me siento cómodo. Me gustaría no viajar tanto. Disfrutar a mi hijo.

La fiera de Merlo Nicolás Kicker @nicolaskicker campeón de la Copa San Cristóbal.

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– ¿Tu hijo entiende a que se dedica el padre?
Si, ya tiene 5 y entiende. En el challenger de Buenos Aires estaba en la tribuna y me gritaba “Daleee Papaaa” y entonces tenía que correr, imagínate, no había chances de que bajara los brazos. Y por suerte salí campeón y se lo dedique a él.

– ¿Cómo te comunicas con él durante los viajes?
Por video llamada de WhatsApp. Igual me habla 2 minutos y se va. Me dice “ ¿hay juguetes?”… y le digo que sí, se los tengo que mostrar y me dice “dale tráemelos” y es todo muy así. Todavía es chiquito y es entendible. Lo valoro mucho y lo amo.