David Ferrer, ese toro incansable que a los 36 años aun siente el tenis como un pibe de 20.


En Acapulco, tierra fértil y de aguas cálidas, David Ferrer revitaliza su esencia y se regala una victoria más, una chance más para desenvainar su raqueta batallando como en sus cercanas mejores épocas.

De a poco la gira despedida llega a su fin, pero Ferru disfruta el triunfo como si hubiera sido el primero de su carrera. Corrida descomunal hasta la última pelota, grito y puño apretado cual pibe de 20, mentalidad de casi cuatro décadas. Si no te motivás con esto…

Foto principal: Abierto Mexicano de Tenis