Una noche más de furia incomprensible del australiano.



Nick Kyrgios tuvo otra de esas jornadas para el olvido. El australiano cayó ante el ruso Karen Khachanov y se despidió del Masters 1000 de Cincinnati no sin antes montar el show (deplorable en este caso) que nos tiene acostumbrados.

Esta vez fue una actuación vergonzosa de un Kyrgios que comenzó quejándose con el umpire por el tiempo entre saque y saque. Ya ofuscado y con un warning, el malestar repercutió en su juego, perdió el segundo set y todo se cayó a pedazos para el Bad Boy. Le pidió al árbitro para ir al baño y en realidad se fue a romper dos raquetas al vestuario (recibió otro warning por tardar demasiado en volver a la pista). Y tras el saludo final, con el vencedor  Khachanov, Kyrgios le negó el saludo al juez y lo escupió, todo entre insultos.

Foto principal: CincyTennis

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