Novak Djokovic cayó en 2R del Masters 1000 de Madrid ante Edmund y alimenta el irregular balance desde su regreso.


Desde su último título conseguido sobre el césped de Eastbourne en julio del año pasado, a Novak Djokovic no le cierra el  balance por ningún lado.

Mal acostumbrados a los furtivos regresos con gloria de Rafa Nadal y Roger Federer la temporada pasada, sin dudas el retorno definitivo del “antiguo” Nole aun no encontró su punto de partida.

Hoy, por la segunda ronda del Masters 1000 de Madrid, el serbio, que venía de vencer a Kei Nishikori en el debut, cayó ante el británico Kyle Edmund por 6-3, 2-6 y 6-3 y se despidió del torneo que supo ganar en 2 ocasiones en el pasado (2011 y 2016).

Ya sin Andre Agassi y Radek Stepanek en su equipo y con la vuelta de Marian Vajda, su entrenador de toda la vida, el 2018 de Djokovic consta de un registro de 6 victorias y 5 derrotas, una marca llena de irregularidad que vio su “mejor versión” al alcanzar los octavos de final tanto en el Abierto de Australia como en Montecarlo.

Nole levantando el trofeo en Eastbourne 2017, por el momento su última conquista en el circuito. (Foto: Marca)

Sin embargo, derrotas inesperadas como por ejemplo contra Taro Daniel en Indian Wells y Martin Klizan en Barcelona reflotan la necesidad de continuar la búsqueda de la confianza y seguridad características del mejor Djokovic.

No queremos acostumbrarnos a ver perder a Nole tan seguido y con un rendimiento y ranking mentiroso para lo que es capaz de brindar su tenis.

El trinomio Stepanek-Agassi-Djokovic, una sociedad que no trajo buenos resultados para las expectativas del serbio. (Foto: Diario Libre)

Con algún que otro fantasma de la lesión en el codo sobrevolando, Djokovic deberá reencontrarse con su fuerza mental y estirpe ganadora para afrontar lo que viene.

Foto principal: Twitter Match Tenis