Ausentado de las canchas desde su última presentación en la Copa Davis, el escocés se replantea una nueva operación que lo dejaría fuera aún más tiempo del circuito.


 “Quiero seguir jugando, el tema es si realmente puedo”, fue uno de los tantos títulos que entregó Andy Murray mediante un comunicado expresando su situación actual.

El tenista de 32 años se sometió a una operación de cadera en enero de 2019 dejándolo varios meses fuera del circuito. Tras ese periodo, regresó a las canchas participando primero en dobles (ganando en Queen´s) y luego en singles, jugando primero challengers para después pasar a tornes ATP donde, a finales de octubre, se coronó campeón en Amberes.

Aun sin presentaciones en este 2020, se recuerda su último partido en la pasada Copa Davis representando a Gran Bretaña donde debió retirarse debido a un hematoma en su hueso pélvico.

¿Cual es el problema? Una osificación heterotópica, un crecimiento anormal de un hueso, por el cual debería someterse a una cirugía y lo dejaría afuera de Wimbledon y los Juegos Olímpicos de Tokio.

“El mayor problema es si intentas eliminarlo demasiado pronto, mientras todavía está en el proceso de crecimiento porque simplemente vuelve a crecer de nuevo. No es una operación tan larga en términos de rehabilitación y demás. Pero los tiempos indican que podría tenerlo recién en mayo y tardaría 6 u 8 semanas en recuperarme y perderme ese período”.

El tres veces campeón de Grand Slam dijo que necesitará un par de semanas para determinar si esta apto o no para participar del Masters 1000 de Miami. Y en caso de sentirse bien, también se presentará en la gira de polvo de ladrillo europea.