Maria Sharapova dejó atrás las especulaciones ajenas al tenis y recuperó la confianza ganadora.


¿Cómo se hace para recuperar la gloria perdida? O peor, hacerse la pregunta si alguna vez perdiste la gloria alcanzada. No hay un camino señalizado para contestar esa pregunta, hay que empezar a construirlo baldosa por baldosa, otra vez.

Maria Sharapova, esa innegable mega figura y sostén del a veces antipático tenis femenino, hizo de Tianjin el punto de partida para retomar la añoranza por ¿recuperar? esa gloria.

Ya no vale mencionar al meldonium como excusa o argumento para desacreditar los valores tenísticos de la rusa. Ya no lo vale. No hay nada que demostrar.

La rusa emana energías pocas veces vividas dentro de la esfera de la WTA, una sigla que la necesita en su pleno auge, sin dudas, por lo que significa la marca Sharapova como cara visible del poderío existente entre las mujeres.

Aquel torneo ganado en Roma 2015 no presagiaba todo lo que le acontecería después. Sanción de por medio, nunca se dudó de la estirpe de una María repleta de hambre. Una auténtica hambre de ganar, de demostrar y defenestrar prejuicios ajenos.

Este fin de semana ha dado uno de sus pasos más importantes para volver a ser. ¿Perdió la gloria alguna vez? No, pero a veces, esa supuesta pérdida es la perfecta excusa para querer más y más. Esa gloria que desde hace algunas horas, la empezó a reconstruir baldosa por baldosa.

Fotografía (Noticia al Día) 

Por Franco Santucho
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