El balance del ATP de Buenos Aires en su 20° aniversario.


El roble es un árbol de madera fuerte y pesada. En general, su madera es muy apreciada, por ejemplo, para la construcción de toneles en la industria vitivinícola; para la construcción de barcos, debido a su alta resistencia a la humedad; y para formar parte de las vías del tren, por aguantar como ninguna otra las vibraciones. Si resumimos estas características en una descripción más generalizada, se puede decir que este árbol es fuerte y noble. Resiste cualquier tormenta, erguido y de pie.

Estas características son muy similares a las del ATP de Buenos Aires – hoy Argentina Open- , porque en sus 20 años de vida, pasó todas las tormentas habidas y por haber, y aún sigue allí, de pie y firme para seguir brindando espectáculo. Este año no fue la excepción, ya que con la baja de varias figuras, se presagiaba un cuadro con poca atracción, y en consecuencia, la emoción mermaría considerablemente.
Pero ese roble, que es nuestro torneo, nos brindó espectáculos y variantes inigualables.

La épica noche que vio el dramático y bien jugado choque entre Diego Schwartzman y Pablo Cuevas quedará para la historia del certamen porteño. Dominic Thiem, con 22 años, tuvo en Buenos Aires su plataforma de despegue para ser quien es hoy. Ese título de 2016 lo impulsó hacia el top ten del ranking, lugar en que se encuentra cómodamente instalado hace un tiempo. Lo mismo puede suceder con Casper Ruud, reciente campeón del Argentina Open, quien con 21, ya superó a su padre como el mejor tenista de la historia de Noruega y apunta cada vez más alto.

El público se mantuvo fiel al torneo como los últimos 20 años. (Foto: BATennis)

Ese roble es una gran herramienta de desarrollo para muchos tenistas argentinos y de todo el mundo. Por eso subsiste. Por eso lo tenemos, y por eso lo queremos. De cara a 2021 se podrán buscar variantes para que los espectadores no sufran incomodidades (jugar las semifinales y la final después de las 17 hs podría ser importante para evitar las contingencias que hubieron, por ejemplo, con el tema del calor), y se reacomodarán cuestiones que siempre aparecen en la organización de un evento tan grande.
En tiempos de dificultades es cuando este torneo saca su mejor cara, y resiste, como el roble, para seguir apuntalando a nuestro tenis, que debe ser el objetivo de todos.