Con la tranquilidad de haber finalizado el 2019 como número uno del mundo junior y tras haber caído en 4 primeras rondas y dos segundas en latinoamérica Thiago Agustín Tirante 🇦🇷 @thiagotirante entró en boxes. Y entre cuarentenas fuertes, vivos y un poco de Counter Strike, tomó una decisión jugada. Apenas reanudado el proyecto de regreso post parate, específicamente en Agosto, decidió volver a cruzar el océano. Con más incertidumbres y más trampas que antes partió practicamente solo hacia el viejo continente. 19 años recién cumplidos y en un momento en que algunos ni siquiera arriesgaban un pie para ir al Chino volvió a invetrtir todo por su sueño.
Las olas golpeaban de frente a la cara, aquí ni había canal y el horizonte asomaba oscuro. Otra vez desde la orilla. Pasar la Qualy de Vogau 🇦🇹, caer en primera y volver a remar. Pasar la qualy de Anif 🇦🇹, caer en segunda y volver a remar. Lo mismo rn Caslano 🇨🇭.
Dicen que llega un momento en que has remado tanto que los brazos ya no se sienten, sin wildcards y con poca nafta todo depende de vos. Y esto puede ser tan malo como bueno porque si no te rendís te das cuenta de que todo depende mucho más de uno mismo de lo que uno cree. Y así llegaron las primeras semis de Monastir 🇹🇳, la primera final y su primer título M15.
Tras caer en la qualy de Guayaquil dedembarcó en Lima.
De la Qualy a la final. Sin ceder parciales y derrotando a rivales de otra liga. Si te hubieras ilusionado con un abandono debías agarrarlo en Agosto. Hoy sus brazos son un motor a chorro y no van a convencerlo más. Thiago sabe que lo que venga de ahora en más depende de lo que aprendió con el Coronavirus y si remó cuando estaba gris y había tormenta bien lejos de La Plata ¿no lo hará más cerca y con el sol rajando el mar?
En llamas. La trinchera se ilusiona y sonríe porque este es otro misil que va directo al corazón del Tenis de Argentina en este 2020.
Y los que todavía quedan por golpear.