Juan Martín del Potro asume esta derrota con Nadal con ilusión. Su golpe, tan disminuido desde su regreso, ha empezado a encender la mecha de la esperanza.


Cualquiera que jugó al tenis -profesional o amateur- sabe que cuando las cosas fluyen, todo puede pasar. Del Potro se ha redescubierto y reencontrado con destellos de 2016. Un revés que supo responder en varios momentos del encuentro con Federer. Un revés que supo aguantar -hasta donde pudo- los embates de zurda de Nadal.

Es una verdadera alegría, después de notarlo muchas veces cabisbajo y desganado por las circunstancias, que Delpo se re-estrene. Basta con ver los triunfos ante Thiem -partido perdido para cualquier terrenal- y con Roger para entender de lo que hablo.

Hasta consiguió un seudónimo nuevo

La Torre fue bautizado por el mismísimo suizo como Thor, por la fuerza de su derecha: ese martillazo veloz, profundo y potente. Incluso, recibió el saludo del actor del film, Chris Hemsworth.

Más allá de lo metafórico, Del Potro ha sabido encontrar herramientas en su tenis. Esto lo hace pensar en un futuro mucho más alentador y en un cierre de año con mayores luces y menos sombras. Por eso, siempre se dice que de las derrotas uno aprende y saca las mejores cosas.

Sin lugar a dudas, este revés con Rafa en semifinales del US Open -un torneo fetiche para Delpo- es un revés que permite soñar y proyectar lindos momentos a corto plazo.

Fotografía (ATP World Tour)