Existen esas curiosidades que no pueden hacer más que robarnos una sonrisa y lo que le sucede a Diego Schwartzman en Indian Wells es un claro ejemplo.

En el 2014, Schwartzman disputó su primer cuadro principal de Grand Slam en Roland Garros. Triunfó en la primera ronda y, después, enfrentó a Roger Federer. El suizo ganó por 6-3, 6-4 y 6-4 y quedó muy impresionado con el juego de Schwartzman:

“Siempre sentí que él tenía ventaja desde la línea de fondo”, dijo Federer después del partido. “Siento que hizo un buen trabajo siendo agresivo y haciendo buenos juegos. Obviamente que por su altura no tiene el saque más poderoso, y eso a veces me mantuvo indeciso. Pero creo que supo manejar muy bien las condiciones.

“Puedo ver porque tiene el ranking que tiene [NDLR: estaba ubicado al N°109 en este momento] y porque seguirá subiendo puestos. Es muy regular, muy veloz. Tiene buenas cualidades.”

Hoy el Peke está número 63 del mundo y está disputando el primer Masters 1000 de su carrera, en Indian Wells. El viernes ganó su primer partido 6-4, 3-6, 7-6(3) frente a Jerzy Janowicz, 51° en el ranking y ex-número 14 del mundo, una torre de 2,03 m (33 cm más que el 1,70 m del porteño). La curiosidad: tal como en su primer Grand Slam, Schwartzman enfrentará a Federer en la segunda ronda.

Esta vez, sin embargo, él tiene más experiencia, más confianza. Mejoró algunos aspectos de su juego (incluso su saque), y está mostrando que tiene todo para mantenerse entre los mejores del deporte. Enfrentar a Federer, actual número dos del mundo y en busca de más gloria, en cemento, será una buena prueba para el Peke.

Y, quién sabe, tal vez logre sorprender a unos cuantos más.

Pase lo que pase el domingo, haya victoria, o no, Diego Schwartzman es un soldado más que demuestra que el tenis argentino avanza por buen camino.

El camino del éxito dentro de la élite del tenis.