El ex campeón de La Catedral volvió a lucir su estirpe en la cancha central y a estadio lleno.


El Court Central del All England Club a pleno, explotado de público en plena pandemia como en sus mejores jornadas y con el hijo pródigo en la casa. Andy Murray fue el condimento especial y esencial para volver a vivir uno de esos típicos días en Wimbledon, llenos de magia, nostalgia y por supuesto, tensión. El británico, campeón del certamen en 2013 y 2016, pisó el césped de Londres tras 4 años y exhibió una sobrada muestra del temple que lo caracteriza rodeado de su gente.

Envalentonado con el ambiente en el estadio, Murray doblegó al siempre peligroso georgiano Nikoloz Basilashvili no sin antes sufrir, sobre todo en el tercer set. Andy pasó de estar 5-0 arriba en ese parcial a perder 7 juegos consecutivos y estirar el partido a una cuarta manga, donde finalmente se consumaría su victoria definitiva por 6-4, 6-3, 5-7 y 6-3 y el pase a la segunda ronda.

Foto principal: Wimbledon