Federico Coria pasó por Hablemos de Tenis y contó las sensaciones de su debut en Copa Davis.


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Distendido, relajado y con un semblante que si antes derramaba optimismo, ahora aún más. La mesa del Hablemos de Tenis del jueves por la noche tuvo a un invitado con historia para el canal y que ya también, es parte de la historia del tenis argentino. Venía acumulando muy buenos méritos para llegar hasta donde ya ha llegado, pero su debut en la Copa Davis en Argentina el domingo pasado, fue el punto cúlmine para confirmarlo con fuerza y asentar el enorme momento que vive.

Federico Coria, Fefo, Mojarra, Fede, el que banca y siempre bancó a La Trinchera, el que con su triunfo en el quinto punto ante Bielorrusia, se anotó su primera victoria en la Ensaladera de Plata en su partido debut, en casa y ante su gente.

Fue el partido más emotivo de mi carrera, por momentos tenía ganas de llorar como un nene, desde que entré a la cancha hasta en varios momentos del encuentro. Fue una locura, un sueño cumplido para mi. Estar en Buenos Aires y con público, lo disfruté un montón. Por suerte me pude soltar, jugué bien a pesar de que al principio estaba algo nervioso”, aseguraba el santafecino entre chicanas amistosas con los miembros del staff.

“Entraba a la cancha y ya tenía ganas de llorar. Me emocionaba y se me ponía la piel de gallina”.

La Copa Davis para el apellido Coria siempre fue un certamen especial, con mística para todo aquel que sigue y ama el tenis en Argentina. Y Fede no quería desentonar en su estreno: Quería demostrarle a la gente que estaba en el estadio que no quería perder ningún punto. Es muy fuerte jugar para tu país”.

Entre tantos pensamientos que se le cruzaban por la cabeza en los momentos previos al partido ante Daniil Ostapenkov, era imposible no pensar en el contexto y en el lugar, el court central Guillermo Vilas, la casa del tenis argentino que, a pesar de que siempre fue un sueño jugar en estas condiciones para Fefo, sentía que tenia un karma con la cancha que finalmente pudo destronar. Tenía que vencer fantasmas, me costaba rendir en esa cancha. Tenía a mi idolo, a mi viejo y a toda la gente que me quiere viéndome. Este partido fue muy importante de cara al ATP de Buenos Aires, que es mi gran sueño. Mi meta era rendir en esa cancha, después si ganaba o perdía era lo mismo quizás. Yo pude disfrutar el momento”, aseguró el actual N°62 del ranking mundial, de 29 años, que decidió tomarse un descanso esta semana y se bajó de la qualy del ATP 250 de San Diego, Estados Unidos, para “poder procesar todo lo que viví y disfrutar el momento con los míos”. De esta forma, retomaría la actividad en el circuito directamente en Indian Wells.

Hablando de su rendimiento durante toda la semana de entrenamientos y competencias en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, destacó la ayuda de Gustavo Marcaccio, sub capitán del equipo, a la hora de calibrar el saque, un arma que comienza a darle mucho más rédito a al juego de Fede: Mi duda más grande era el servicio, no estaba sirviendo para nada bien, durante la semana me costó mucho. Cachito (Gustavo Marcaccio) me ayudó mucho con ejercicios de saque y al final fue uno de mis mejores partidos en ese rubro. Ya venía teniendo partidos con este nivel de servicio, pero ahora me falta darle continuidad. Esperemos que llegué con ese nivel a Indian Wells y que me de buenos resultados. De devolución ando bien, pero que ganes puntos gratis con el saque es importantísimo, más en este nivel en que te devuelven casi todo”.

Por último, en referencia al futuro del torneo y los Qualifiers de 2022, expresó su deseo de volver a formar parte del equipo e hico mención a la posibilidad de que su hermano, Guillermo Coria, sea el nuevo capitán tras la salida de Gastón Gaudio.”Mi viejo moriría de felicidad si Guille (Coria) es capitán y yo estoy en el equipo también“, soltó esperanzado.

Foto principal: Sergio Llamera/AAT