La número uno que nadie aprecia y no para de ganar


Son las cosas raras que tiene el tenis. Ashleigh Barty es una de las jugadoras con más recursos técnicos de la historia del tenis. Su estilo es atractivo, tal vez, no es tan potente como Osaka, pero verla jugar hace que todo parezca fácil.

Luego de un 2020, que prácticamente la tuvo alejada de las competencias por la pandemia, volvió en el 2021 y, después de algunos ajustes, consiguió tres títulos, incluido Miami y el reciente Stuttgart. En esta seguidilla de victorias, venció a cuatro de las diez mejores del ranking, a Serena Williams y Garbiñe Muguruza.

Pero como toda gran talentosa, Barty necesita jugar bien al tenis para ganar, y eso le ha costado algunas derrotas inesperadas. Por ejemplo las que sufrió con Karolina Muchova, Danielle Collins y Paula Badosa en esta temporada. Pareciera que cuanto más desafiante es el duelo, más crece su tenis y en algunos partidos no tan complicados suele jugar bastante mal.

El tenis de Barty es la unión perfecta entre Martina Hingis y Justine Henin. Y cualidades técnicas tiene de sobra. Su gran saque con Kick, el revés con slice y una derecha que posiblemente esté dentro de las cinco mejores de la historia del tenis femenino.

No sé si los libros de historia la recordarán como una gran número uno; porque por momentos pareciera que podría retirarse y no jugar nunca más de un día para el otro. Pero hoy tiene ganas de jugar y cuando tiene ganas, es la mejor jugadora del mundo.