Su figura amarilla se desplaza con elegancia y agilidad. El buen momento de Verdasco lo empuja al límite. Los golpes responden.


No es Federer, no es Nadal, pero es especial. Si el US Open fuera una persona no tendría dudas en afirmar que él está dentro de sus elegidos.

Será porque le cae bien su derecha, su andar tranquilo o que saca realmente bien cuando quiere.  O que el amarillo queda bien con el azul del piso o que… quien sabe.

Pero cuando él juega acá la gente aplaude en los cambios de lado. Se agitan las banderas argentinas y tiene fanáticos que no hablan español.

La potente zurda de Verdasco logró acorralarlo sobre el revés, pero esta vez no apareció el slice para recuperar aire. Esta vez se plantó y empezó a repartir reveses cruzados y paralelos como pidiendo más. Como pidiendo pista. Las lúces de la pista central del aeropuerto han sido testigos y hecho alarde: El jumbo ha empezando a carretear.

Ojalá esta atmósfera continúe, y que sigan los palazos.

El número tres del mundo es argentino y parece estar tomando carrera.

Si es tan amable, le pido un pequeño parate para para darle un consejo: Ojo con Delpo.