Roger venció a Cilic en cinco sets y conquistó su 20° torneo de Grand Slam. ¡De otro planeta!


¡Lo hizo! Lo que parecía imposible ya a esta altura de su vida, lo ha logrado. Y si, porque las leyes de la física no frenan el andar del verdadero monstruo del tenis. El tiempo se le escapa de las manos, tanto así como la magia que despide inconscientemente de su raqueta.

Roger Federer, ni más ni menos, es el hombre Grand Slam. El suizo acaba de ganar su 20° título Major luego de vencer a Marin Cilic por 6-2, 6-7 (5), 6-3, 3-6 y 6-1.

Partido a la altura de las circunstancias

En el primer set Su Majestad comenzó de manera arrolladora, con un 4-0 inicial para después cerrarlo con autoridad ante un Cilic atado.

En un encuentro disputado a alta velocidad, el croata aumentó el rigor en el segundo e hizo que Federer perdiera su primer (y único) parcial en todo el torneo.

En el tercer parcial, tras un comienzo nuevamente parejo, Federer quebró en el sexto juego y encaminó la manga. Ya en el cuarto, el helvético arrancó quedándose con el servicio de su rival. Sin embargo, Cilic, a fuerza de potencia en su derecha, le devolvió el quiebre dos veces a Federer y se llevó el parcial a costas de un Roger un poco agotado.

En el quinto y último, Su Majestad encontró el físico que necesitaba y arrancó con quiebre arriba y 3-0. Cilic estuvo un poco más errático de lo normal y lo pagó caro. Con la confianza en alza, Federer arrebató el servicio de su rival nuevamente y se terminó llevando la manga y el partido.

Fue victoria de Federer y la coronación exitosa de su defensa en el Abierto de Australia, certamen que ya ganó en seis oportunidades, proclamando también el 96° trofeo en su carrera y por supuesto, su 20° Grand Slam. Una leyenda indiscutida.

Imagen: Getty Images