El relato de una muerte anunciada y el fin de la Copa Davis.


A pesar de contar con tres de los mejores jugadores de la actualidad, la segunda edición de la reciclada Copa Davis, carece de entusiasmo y se derrumba poco a poco.

Ni a los locales pareciera importarle demasiado, esta vez sin Nadal, el torneo tendrá butacas vacías. Ya no hay localía; para los países ricos quedará la esperanza de ser sede algún día, los pobres en cambio, cederán su historia por una suma fija en dólares.

Uno de los deportes más tradicionales del mundo, pretende alejarse de su esencia y cambiar. Pero para mal. El argumento de que los jugadores top en los últimos tiempos se reusaban a jugar las series de Copa Davis fue el pretexto perfecto para desencadenar el efecto Piqué.

“Es necesario hablar largo y tendido entre todos los implicados. Tenemos que sentarnos en una mesa y discutir la mejor fórmula para recuperar las emociones de este evento, es necesario hacer que haya un locl y un visitante, así como analizar bien el calendario”, comentó Sebastián Grojsean.

“Sé que en Oriente Medio hay un gran interés por el tenis y las grandes competiciones. Cuando se cambió el formato hubo reacciones negativas por todo lo que implica en un torneo tradicional como este, pero estaba claro que había que cambiar algo lo anterior. En mi opinión, lo ideal sería llegar a un punto intermedio, fui defensor de que hubiera un cambio, pero no me gustó nada lo de hace dos años. Considero que debe haber varias sedes para dar la oportunidad a más países de acoger esta competición, la Copa Davis debe contribuir al desarrollo del tenis en muchas naciones. Yo optaría por tener seis sedes diferentes” Dijo Novak Djokovic.

Con una lucha interna entre el ATP y la ITF, que transita entre bambalinas, los principales perjudicados son los espectadores, que pareciera que deberán sacar un boleto al lejano Abu Dhabi. Sencillamente por que ahí está el dinero, aunque no esté el tenis.