El arduo camino del tenis en donde pocos llegan a destacar y muchos quedan atrás.


Muchas personas piensan que la gente que se dedica al tenis es rica, pero esto no es del todo así, ya que la cantidad de obstáculos que se presentan para llegar a ese nivel de ganancias son muchos, y la mayoría de los que lo intentan, quedan en el camino.

Es muy común que hoy en día un hijo le diga a su padre: “Quiero ser jugador profesional”. Una de las razones desemboca en este deseo propio de la niñez es porque en muchos países, a sus mejores deportistas los ven como dioses. El avance que tuvieron los medios de comunicación y especialmente, en el plano digital con las redes sociales, hizo que cada vez se televisen más partidos y eventos, y además los jugadores en muchas ocasiones, se dan el lujo de dar a conocer su ostentosa vida, mediante fotos en Instagram de sus viajes, hogares o privilegios monetarios que la gran mayoría solo soñaríamos con poseer.

Los jugadores que se inician en un deporte, en este caso el tenis, sueñan con llegar a ser como sus referentes, pero la cruda realidad es que un muy pequeño porcentaje de los que intentan llegar a ser profesionales lo terminan logrando. A lo largo de esta nota vamos a desarrollar los obstáculos que se les presentan a los tenistas hasta llegar al profesionalismo. Para ello, recabamos un testimonio que bien puede representar el de varios.

Varios niños comienzan con el sueño de llegar a ser profesionales en el tenis, pero pocos los alcanzan.

El personaje en cuestión se llama Ezequiel Renella, actualmente entrenador en Pilara Tenis Club. En el pasado, jugó torneos para tratar de insertarse en el ranking de la Asociación de Tenistas Profesionales, la ATP. Ezequiel empezó a jugar a muy temprana edad, en su club de barrio: “A los 13 años ya estaba metido de lleno en el tenis. Decidí empezar a entrenar todos los días y jugar todos los torneos de la Asociación Argentina de Tenis”. Renella también habla sobre el apoyo que tuvo de sus padres. “Siempre me apoyaron en todas mis decisiones, de todas maneras no descartaban la idea de que siga una carrera universitaria”, confiesa.

Como dijimos al principio, hay una gran cantidad de piedras que se ponen en el camino para llegar al éxito. El primer obstáculo que vamos a nombrar, va a ser lo que a muchos deportistas les toca sufrir, las lesiones. Este actual profesor nos comentó que un inconveniente físico lo tuvo a maltraer, y que lamentablemente esta fue la causa por la que tuvo que abandonar los courts.

Hoy en día, Ezequiel se encuentra como entrenador de jugadores que están haciendo sus primeras armas en el tenis de alta competencia. En referencia a otro indudable y lógico obstáculo, también hizo hincapié en lo costoso que es entrar en el circuito. Nos comentaba que no solo alcanza con jugar bien y tener talento, sino que también es fundamental contar con una sólida base económica, para así poder cubrir todos los gastos que implican ir a jugar un torneo o contar con los materiales de trabajo necesarios para hacerlo.

En muchas ocasiones, el factor económico para poder desarrollar una carrera tenística es muy importante. Siempre se habló de que el tenis es un deporte elitista, muchos hoy lo siguen pensando de esa manera. Es muy posible que un chico que no tenga una posición económica acorde no pueda dedicarse de forma completa y soñada a este deporte, aunque vale aclarar que si un jugador desde pequeño muestra habilidades y condiciones notorias que sobre salen al resto de sus pares, no sería extraño que firme un contrato con un sponsor que le empiece a patrocinar la carrera.

El caso de Lourdes Carlé es una moda actual del tenis juvenil. Una de las mejores tenistas argentinas tuvo complementó estudios y tenis en la Universidad de Georgia, Estados Unidos. Un nuevo “atajo” hacia el circuito profesional femenino. (Foto: Clarín)

Para poder mostrar sus habilidades con la raqueta y atraer una marca que le solvente los gastos, muchas jóvenes promesas deciden formar parte de academias de alto rendimiento. En estas últimas, la exigencia del entrenamiento es mucho más alta de la que se puede tener en un club normal. Una gran cantidad de jugadores deciden formarse en estos centros de entrenamiento para así pulir la técnica y táctica al máximo y tratar de que alguien se interese en ellos y le puedan dar una mano, para poder seguir con este sueño primerizo de estar al menos entre los mejores 100 jugadores del mundo. A partir de esa posición, los tenistas empiezan a hacer dinero, del puesto 100 para arriba, pero en algunos casos se pierde más de lo que se gana.

Otro ejemplo es el de Santiago Leguizamón. Este ex jugador del circuito junior nos contó sobre lo difícil que es llegar a vivir del mundo profesional del tenis, más aun estando en Argentina. ”La mayoría de los torneos ITF se juegan en el exterior, en Europa y Estados Unidos, y cuesta mucho viajar”, comenta. En nuestro país, hay muy pocos certámenes de este nivel, eso hace que los que no tienen los medios necesarios para viajar o no tienen un patrocinador, se encuentren en una situación muy diferente y desfavorable con respecto a los jugadores europeos o norteamericanos.

Son muchos los gastos que un jugador de tenis tiene que afrontar antes de volverse profesional. Desde las cosas mas básicas, como la indumentaria deportiva, el calzado que hay que renovar, cambiar las cuerdas de la raqueta por lo menos una vez por mes, hasta los gastos más grandes como mantener un entrenador durante todo el año y lo demandante que es en términos económicos estar viajando durante varios meses, donde hay que pagar el transporte, los hoteles, inscripciones a los torneos, sueldos de su equipo de trabajo, entre otras cosas.

Lo que arranca como un sueño, rápidamente se transforma en un camino cuesta arriba muy difícil de transitar. Son muchos los desafíos y los obstáculos que un jugador debe afrontar antes de llegar a cumplir el objetivo, y son muchas las cosas que los profesionales dejan y dejaron de lado durante toda su infancia y adolescencia para llegar al lugar donde desean estar. Son muchos más los tenistas que sacrifican cosas y quedan en el camino sin llegar a ser profesionales, que los que luego terminan siéndolo. Resulta que en el tenis para que realmente se pueda “vivir” de él, hay que estar entre los primeros 150 del ranking mundial y durar allí, por lo menos, un par de años. Se calcula que más o menos 4 mil jugadores nuevos inician cada año en los torneos Futures o Challengers y un porcentaje muy bajo de estos llega a estar entre los mejores del ranking.

Todas las dificultades que los tenistas deben atravesar para llegar al top del escalafón mundial llevan a reflexionar sobre si alcanza solamente con el talento para llegar a ser profesional o hay otros factores que influyen en el camino. Santiago cree que es una suma de todo: “Para llegar hay que jugar muy bien, que te vean jugar muy bien y que haya alguien que invierta en vos a largo plazo”. Creemos que esto lo deja bastante claro, con jugar lindo y tener disciplina lamentablemente no alcanza, se necesita de una buena base de dinero de la cual no todo el mundo dispone. Es muy probable que muchos talentosos, no terminaron llegando, no por su nivel, sino por los problemas desarrollados a lo largo de la nota. Y por desgracia, nunca hemos podido ver en acción a esos talentosos que quedaron en el camino.