Rafael Nadal comenzó el Australian Open con el pie derecho y sin la presencia de Djokovic en el cuadro, lleva la bandera del Big Three.


El caso Djokovic revolucionó el ambiente tenístico en vísperas del comienzo del Australian Open. El fallo inedito e histórico en contra de las aspiraciones del N°1 del mundo embarró la previa del primer Grand Slam del año. Con aciertos y errores, los protocolos y la diplomacia coincidieron para hacer de un papeleo, un papelón.

Toda esta introducción, cuyo desenlace fue la expulsión de Nole de tierras australianas y la imposibilidad de luchar por el título, tiene todo tipo de consecuencias, y una de ellas, no recae directamente al serbio.

Con su victoria de presentación ante el estadounidense Marcos Giron, Rafael Nadal se convirtió en el caballero solitario, en el español con cierto perfil bajo, ese que volvió hace poco y que sin mirar la edad, es el único miembro del Big Three que disputa el Abierto de Australia.

La incógnita es saber si tiene físico para pelear hasta instancias finales, y teniendo la muy buena posibilidad de ganar el 21° Grand Slam y desempatar con Roger Federer y el propio Djokovic. En los papeles previos, Daniil Medvedev aparece como el máximo favorito, seguido por Alexander Zverev. Pero la inexperiencia aún de estos jóvenes campeones en Majors comparados con el Big 3, hacen de Nadal un candidato “tapado” que irá paso a paso, ronda a ronda, con la intensión de romper los esquemas.

Foto principal: Australian Open