Los dos con 35 años, Nadal y Monfils comenzaron el año demostrando la perseverancia de su juego y enviándole un mensaje a los más jóvenes.


La primera semana de acción de la temporada 2022 parece no ser otra que en años pasados, una que tranquilamente si nos remontáramos 10 años atrás, tranquilamente no notaríamos la diferencia entre un lustro de tiempo y otro. Con la juventud de Felix Auger-Aliassime y Denis Shapovalov que llevó a ganar la ATP Cup a Canadá ante España, en Adelaida y Melbourne fueron Gael Monfils y Rafael Nadal quienes inauguraron el nuevo calendario con sobradas muestras de vigencia en un circuito tenístico cada vez más plagado de nuevos buenos apellidos, con marca de nacimiento ya desde el 2005 hacia adelante.

Monfils con el trofeo del ATP de Adelaida luego de vencer a Karen Khachanov en la final. (Foto: ATP)

El caso de La Monf se enmarca en la ya avanzada edad de 35 años, jugando un tenis del cual ya nos tiene acostumbrados, pero que luego de mucho tiempo pudo ponerlo en práctica sobre el court. Gracias a su elevada confianza y, porque no, al buen pasar afectivo (aspecto nada menor en la vida de un tenista) que atraviesa fuera de las canchas, el ex N°6 del mundo, hace ya casi 6 años, conquistó su título N°11 de su carrera derrotando en la final de Adelaida al ruso Karen Khachanov, y dejando en el camino a 3 rivales 10 años menores que él (Juan Manuel Cerúndolo, Tommy Paul y Thanasi Kokkinakis) para demostrar la prevalecencía de su tenis.

Por otro lado, y con un párrafo muy aparte, hablar de Rafael Nadal ya no es solo hablar de perseverancia, sino también de terquedad. Lo del español fue una muestra de explosión e irrupción en el circuito al mejor estilo suyo en Melbourne. Se extrañaban esas exclamaciones y puños apretados que inspiran coraje y que solo Rafa nos puede regalar, que solo Rafa nos puede contagiar. Más allá de que solo le bastó con ganar 3 partidos para llevarse el título, desde el pasado agosto en Washington que la vuelta del mallorquín, era una verdadera incógnita y muy pocos se aventuraban a vaticinar un escenario de regreso tan complicado como lo es un Grand Slam y en Australia, una tierra históricamente hostil para el ex N°1 del mundo. La duda del físico y la respuesta que tendrá en los encuentros a 5 sets será el verdadero objetivo de Nadal en tierras oceánicas, sin siquiera tener como  meta decidida ganar el torneo, ni cerca.

Rafa Nadal muerde el trofeo N° 89 de su carrera y el primero desde el Masters 1000 de Roma 2021. (Foto: ATP)

Para Monfils y Nadal, la juventud es un tesoro que ellos ya supieron apreciar. Ahora, la experiencia es claramente, un aliado en este todavía largo camino que acaba de empezar y cuyo comienzo fue de lo más prometedor para ambos.

Foto principal: ATP