No cabe dudas que este es un año controversial para el tenis. Este 2020 será recordado como una temporada por demás atípica, excéntrica, confusa y conflictuada. Y aún estamos en agosto…

Mañana, Osaka hará historia al convertirse en el primer jugador (hombre o mujer) en regresar a jugar en un torneo avanzado en el cuadro, tras anunciar su baja del mismo.


Ayer, miércoles, la japonesa Naomi Osaka anunció su baja de las semifinales de Cincinnati en adhesión a las protestas contra la violencia y racismo en Estados Unidos. Hasta ahí, todo bien. La campeona del Abierto de los Estados Unidos 2018 había expresado que “antes que atleta, soy una mujer negra. Y como mujer negra siento que hay temas más importantes que necesitan atención inmediata por sobre verme jugar un partido de tenis…” entre las razones por la cual no se presentaría a su partido de semifinales dando walkover a su rival, la belga Elise Mertens.


Apenas 2 horas después, la WTA en conjunto con la ATP lanzaron un comunicado donde junto a la USTA, deciden poner las semifinales de Cincinnati “en pausa” por un día, como protesta por la inequidad racial e injusticia social que está viviendo la sociedad estadounidense.

 

 

La gran pregunta del día fue qué iba a pasar con la situación de Naomi Osaka, tras anunciar su baja y en vistas que el propio torneo reconocía y accionaba en sintonía con la misma causa que había causado su (no tan irrefutable) walkover.

¿Es posible renunciar a un torneo en instancias avanzadas y dar marcha atrás en la decisión pese a haberse hecho pública la noticia de la baja? 

La situación no tiene precedentes en este deporte. Pero la respuesta es que aparentemente sí se puede.

El periodista Christopher Clarey del New York Times nos confirma que Naomi Osaka finalmente sí jugará su partido de semifinales este viernes, revelando algunos detalles de cómo fue posible este inédito hecho en la historia del tenis:

“Estaba (y estoy) lista y preparada para conceder el partido a mi rival. Sin embargo, tras mi anuncio y una larga consulta con la WTA y la USTA, he aceptado jugar el viernes”.

Hoy más que nunca, queda muy claro: Pase lo que pase, El show debe continuar.