Cuatro historias de cracks que no llegaron a ser. Parte uno: Gianluigi Quinzi.

El tenis parecía haberle guardado un lugar para su próxima estrella. Y el italiano Quinzi tenía todo para ocupar ese lugar. Su presentación al mundo la hizo de muy pequeño; los 12 años, cuando ganó el Master de Nike en St. Lucie, Estados Unidos, sin perder sets. A sus 13 años ya había obtenido sus primeros puntos del Circuito ITF para menores de 18 y a los 15 su primer punto ATP.

El carisma que tenía Quinzi era único y la prensa lo amaba, a tal punto que sus victorias locales eran más celebradas que las de sus compatriotas profesionales. En enero de 2013 alcanzó el número uno junior del mundo y, meses más tarde, se quedó con el título juvenil de Wimbledon.

A pesar de que su palmarés cuenta con 12 torneos futuros y 2 Challengers, Gianluigi tiene muy pocas victorias contra jugadores Top-100 a sus 25 años. Panorama que se agrava, teniendo en cuenta el gran apoyo que ha tenido de parte de IMG y la Federación Italiana, que pareciera que usaron a Quinzi como caballo de troya, allanando el camino a su próxima estrella, Jannik Sinner.

La invitación al primer Master de la Next Gen en Milán 2017 lo puso nuevamente a batallar con el primer pelotón de su generación, su rival eterno Borna Coric, Chung (finalista Wimbledon JR) y hasta ese momento casi ignoto Danill Medvedev. Pero las cosas salieron mal, y el italiano se fue sin ganar un partido.

Las lesiones le han dado una mala pasada, y lo han alejado de su mejor ranking (#142 en el 2019). Actualmente figura #429 del ranking y con un futuro lleno de interrogantes. Quedando rezagado al igual que Filipo Baldi (#259 ATP) y Andrea Pellegrino (#296 ATP) dos jugadores que por momentos trataron de robarle un poco de protagonismo al gran “Quinzi”.

Hoy Italia parece no acordarse de Gianluigi. Y hasta jugadores que no estaban en el reflector parecieran tener más interés, como es el caso de dos trabajadores del tenis como Lorenzo Sonego (#46, 25 años) y Gianluca Mager (#89, 25 años).

El tiempo de las ayudas ha terminado para Quinzi, que vio correr como ratas a los amigos del campeón para refugiarse en los brazos de nuevas estrellas promisorias del tenis italiano: Sinner, Luciano Darderi o Lorenzo Musetti. Desacertadas decisiones y una presión desbastadora fueron desgastando la figura de la estrella local. Pero lo cierto es que, al día de hoy, Gianluigi tiene 25 años y todavía una carrera por delante.

Probablemente las respuestas a todas estas interrogantes están en el simple hecho de jugar, como lo hacía cuando tenía trece años, cuando no era favorito, cuando no salía en los diarios, y cuando el campeón estaba despierto.