El estadounidense Sam Querrey, número 53 del ranking mundial, fue multado con 20 mil dólares por romper los protocolos luego de haber dado positivo de COVID-19 mientras disputaba el ATP 500 de San Petersburgo en octubre.

De todas maneras, dada la buena conducta del experimentado jugador de 33 años durante toda su carrera, la sanción quedará suspendida si, a partir de ahora, no rompe las normas de prevención relacionadas con la pandemia (quedará seis meses a prueba). No hay que dejar de lado que Querrey se escapó, junto a su esposa y su hijo, en un jet privado, sin autorización y rompiendo con la cuarentena impuesta. A su vez, podrá apelar la decisión de la ATP en las próximas horas.

Esta sanción es, claramente, insuficiente e ingenua. El norteamericano quebró una norma nacional, burlándose de toda autoridad. ¿Habría sido la misma sanción en caso de que la infracción la hubiera cometido un sudamericano o un NO estadounidense? Querrey jugará como si nada, a partir del 5 de enero, el ATP 250 de Delray Beach, demostrando complicidad con la máxima entidad del tenis masculino.