Los jugadores que ganaron todo ensuciándose las medias


Conseguir los cuatro torneos más importantes de polvo de ladrillo no es poca cosa. En cada era, la importancia de estos torneos fue mutando. En los años setenta, el podio que secundaba a Roland Garros estaba compuesto por Roma, Monte Carlo y Barcelona. Este orden se mantuvo hasta la creación de los Masters Series, cuando Barcelona sería desplazado por Hamburgo y posteriormente por Madrid.

Sin embargo, y a pesar del cambio de sedes, solo unos pocos jugadores han podido conseguirlo. Guillermo Vilas, que aún sigue siendo el jugador que más partidos ganó sobre tierra, quedó en las puertas. Pudo con Montecarlo, Hamburgo, Roland Garros y Roma, pero Barcelona le fue esquivo; perdió cuatro finales en forma consecutiva.  Bjorn Borg, su némesis generacional, sí lo conseguiría: a falta de una vez, ganaría dos veces cada torneo.

Mats Willander, uno de los números uno más olvidados del tenis, pero otro de los reyes de esta superficie; estuvo al borde de igualar la hazaña de Borg. Campeonó en los cuatro torneos, pero se pudo imponer una sola vez en el Foro Itálico y no consiguió el doblete sueco. Ivan Lendl también dominó la superficie por años, ganó Montecarlo una sola vez (1988) pero varias veces los otros cuatro torneos.

Una vez que Barcelona fuera rebajado a una categoría menor en 1990 y fuera reemplazado por Hamburgo, durante casi veinte años solamente un jugador ganaría los cuatro grandes de ladrillo; Gustavo Kuerten. El tricampeón de Roland Garros se coronó dos veces en Monte Carlo y una Hamburgo y Roma. Otro gran campeón es Thomas Muster, pero nunca pudo con Hamburgo. El austríaco llegó dos veces a cuartos de final en Alemania.

Pero la historia vería nacer al mesías del polvo de ladrillo. Rafael Nadal ganaría todos los torneos grandes, incluso Hamburgo y Barcelona. Once Monte Carlo, cuatro veces Madrid, diez veces Roma y trece veces el Abierto de Francia. Con la particularidad de completar su Slam en Clay en 2010, ganando los tres ATP 1000 y Roland Garros.

Federer quedaría en las sombras aún teniendo buenos registros. Si no fuera porque Roma y Monte Carlo se le negarían cuatro veces en la final, estaría en este selecto grupo que reúne a unos pocos. El último que se unió a la lista fue Novak Djokovic, que también pudo repetir el doblete de todos los torneos, ganando 2 veces Monte Carlo, 3 Madrid y 5 Roma.

Esto no hace más que confirmar que para ser número uno del mundo en la actualidad no se puede desconocer a superficie de color naranja.  Los últimos números uno que no ganaron ningún torneo grande en tierra fueron Lleyton Hewitt y Andy Roddick, ambos semifinalistas de Roma.

No sé qué deparará el destino para los reyes del polvo de ladrillo, pero las luces del escenario comienzan a encenderse y Roland Garros los espera.