Rafael Nadal, el mejor jugador de la historia del polvo de ladrillo, perdió ante Alexander Zverev en los cuartos de final del Master 1000 de Madrid
por un doble 6-4.


Antes de que comience el torneo, sostuve que era una mala idea que Rafa juegue en Madrid. ¿Por qué? La capital española está a unos 667 metros de altura con respecto al nivel del mar y esto influye mucho en el juego del mallorquín. ¿Cómo lo hace? La definición teórica sería la siguiente: la altura hace que el aire no sea tan denso y frene un poco a la pelota. Esto provoca que la bola se desplace más rápido cuando sale impulsada de la raqueta.

Rafa comenzó este torneo con un triunfo muy cómodo ante su compatriota Carlos Alcaraz por 6-1, 6-2. En octavos, venció por un doble 6-3 al australiano Alexei Popyrin. En estos dos partidos se pudo ver a “La Fiera” muy suelta y con mejores sensaciones que en Montecarlo (perdió con Andrey Rublev) y Barcelona (campeón). Incluso su servicio, que no estaba fino, estuvo sólido. Recordemos que en lo que va de la gira, sus dolores en la espalda no le permitían servir con regularidad.

“El Matador”, pese al gran comienzo de torneo, se topó con un escollo bastante molesto, que no le permitió continuar con su travesía. Alexander Zverev, jugó uno de los mejores partidos en lo que va del año y lo eliminó en su propio país. Durante el encuentro se vio un Rafa ofuscado consigo mismo y altamente superado por el alemán.

 

Pese a esta dura derrota, ahora debe pasar rápido de página y pensar en su próximo desafío. El calendario lo volverá a situar en el Masters 1000 de Roma, el cual ganó en nueve oportunidades. Luego vendrá Roland Garros, su torneo, el de toda la vida. El Grand Slam que ganó 13 veces y en donde tiene un récord de 100 victorias y 2 derrotas.

El año pasado, durante la atípica gira de tierra batida, se vivió una situación
similar a la de este año. Rafa tuvo un mal torneo previo al Abierto de Francia, pero pese a eso logró campeonar en la Tierra de los Mosqueteros. Este año sus haters salen al ataque y dan por sentado que en París habrá otro ganador, y que Rafa no podrá obtener su Slam favorito.

 

Históricamente uno de los ejércitos más temidos del mundo fue el espartano. Para sus solados era un honor morir en batalla y una humillación no hacerlo. Al ver jugar a Rafa pareciera que esa sangre guerrera corriera por sus venas a cada segundo. Que cada impacto fuera el último, en una lucha de vida o muerte.

No sabemos a ciencia cierta qué va a pasar en un mes, pero de lo que sí estoy seguro es de que Nadal va a jugar cada pelota hasta el final, como si su existencia dependiera de ello, aunque muera en la batalla.