El serbio concluyó una nueva faena en su carrera y venció a Tsitsipas para quedarse con su segundo título de Roland Garros.


La historia sigue igual, y la pregunta es hasta cuándo. Nuevamente se veían en una final de Grand Slam los exponentes de una generación y otra, la Old y la Next Gen. Al igual que Daniil Medvedev en el US Open 2019 y el Abierto de Australia 2021 (cayó ante Rafa Nadal y Novak Djokovic, respectivamente), la nueva camada estaba en primera fila para seguir admirando la vigencia del Big Three. El escenario de la Philippe Chatrier en la soleada jornada de París daba cuenta de la presencia del propio Djokovic y Stefanos Tstisipas, la Vieja Guardia por un lado y la esperanza del tenis de elite de seguir siendo competitivo en el futuro.

Si bien es más una realidad que una promesa, en esta oportunidad el Rayo Griego batallóa un nivel extraordinario en el comienzo pero finalmente, como viene siendo en casi los último 15 años, Novak Djokovic salió airoso para enviarle un mensaje a los “nuevitos”, así como lo había hecho tras caer en la final del Masters 1000 de Roma ante Nadal, diciendo que la Next Gen era él junto con los otros dos monstruos del selecto grupo de tres, obviamente en un tono sarcástico de broma.

Lo que no tuvo nada de amistoso fue la levantada de Nole a partir del tercer set en el que finalmente salió victorioso. En un primer parcial con pasajes tensos de juego, fue el griego quien, estando 5-6 abajo, recuperó el quiebre y mandó las acciones a un tie break. Allí, levantó un set point a favor de Nole y se terminó llevando el parcial tras un 8-6 en el mata mata. Devolviendo casi todo lo que le tiraba el serbio y cubriendo muy bien la red, Tsitsipas arrancó el segundo parcial arrebatándole el servicio a su rival. A esa altura, la expresión corporal de Nole no era la mejor, y Tsitsipas lo aprovechó muy bien, generando más chances de quiebre y aprovechando al máximo su saque para quedarse así con el segundo set por 6-2.

El quiebre de Djokovic en el 2-1 de la tercera manga tras un juego larguísimo y de mucha tensión, fue el momento crucial para que el serbio comience la remontada. Con Tsitsipas sintiendo un poco de presión en algunos tiros, Nole fue más contundente (tuvo solo 4 errores no forzados) y, plantándose mejor en la cancha, triunfó en el parcial por 6-3.

Ya con la confianza en alza, un serbio más metido en el court y moviendo a Tsitsipas, se puso 4-0 con dos breaks a favor en el inicio del cuarto parcial. El griego bajaba su nivel considerablemente tirándose más atrás en la cancha. Djokovic ya había reaccionado y el quinto set se avecinaba. El claro 6-2 a favor del serbio llevó el encuentro a la manga final, algo que no ocurría desde el Gaudio vs Coria en el 2004.

La paridad entre ambos creció al igual que la emoción en el estadio. El público (volcado mucho más favorable hacia el griego) se hizo sentir y Djokovic sacó chapa para ponerse adelante quiebre arriba. Luego, la experiencia del serbio en estas instancias pudo más que el nivel del griego y así llegó el triunfo y el 19° título de Grand Slam para Novak Djokovic, quedando a uno solo de alcanzar el récord de Roger Federer, por más raro que suene. El 6-4 final selló otra nueva faena del serbio, de la vieja escuela del tenis, más vigente que nunca y ahora mucho más liderada un Nole que va por todas las marcas.

Foto principal: Roland Garros