El equipo tras el equipo y el compromiso de mejorar al tenis femenino


No hay segundo que se desaproveche cuando uno tiene un minuto para hablar con ellas. Su gentileza y su humildad es propia de grandes profesionales. Pero no son sus pergaminos, ni sus ilustres nombres, sino la voluntad de ponerle horas, a un trabajo que comienza a dar frutos.
Esta es la historia de Romina Ottoboni, Florencia Labat y Mercedes Paz. Cada una con su personalidad, cada una aportando desde su lugar, un granito de arena o un camión entero.
Romina, es sonrisa. Ama el tenis, se le nota. Y desde que dejó de tirar voleas milimétricas en el circuito, fundó su propio club y trabajó con varios jugadores. Pero parece haber encontrado la horma de su zapato. Porque, que más se puede pedir de una talentosa, que trabaje con el overol de una obrera.

Para Flor, la historia fue otra, ya que estuvo varios años alejada un poco del tenis. Su determinación y su conducta, la hacen el general que uno quiera tener en su ejército. Flor tiene un gran futuro en el desarrollo del tenis, porque a veces no hay que hablar tanto, sino simplemente dar ejemplo, como lo hizo ella en toda su carrera.
El equipo se va formando, y hay muchas personas más que son protagonistas de este blooming del tenis femenino argentino que tuvo a Nadia Podoroska como principal corresponsal.
Otra pata fundamental de esta historia es Silvana Palaciano, que a fuerza de rabietas, supo mantener un circuito femenino profesional vivo, en momentos donde todos miraban para abajo.

El hallazgo de Mecha Paz como capitana fue determinante. Una diplomática de cuna, carismática, humana, y emprendedora. Eso la llevó a convertirse en una gran empresaria, luego de su carrera en el circuito y sus posteriores cargos dirigenciales en la WTA.
Ellas fueron sumando ladrillo a ladrillo, casi en silencio. Pero el momento llegó, y su trabajo luce. Y aunque el resultado final no haya acompañado en la serie contra Kazajistán, su labor junto con todo el equipo, las dejó a dos sets de la hazaña.
Las chicas super poderosas son nuestras, tal vez ya no corren como antes, pero están aquí y ahora. Trabajando para el tenis femenino.